Uber compra ezCater por 2.300 millones y entra en el negocio del catering

Uber adquiere la plataforma ezCater por 2.300 millones de dólares en efectivo para meterse de lleno en el catering corporativo, un negocio de pedidos grandes y con mejor margen donde DoorDash y Walmart ya se están moviendo.
Uber ha dado un paso más allá del reparto tradicional. La compañía ha anunciado la compra de ezCater, una plataforma especializada en pedidos de comida en gran volumen para reuniones, eventos y comidas de empresa, en una operación pagada íntegramente en efectivo y valorada en 2.300 millones de dólares. Según han explicado ambas partes, la transacción está pendiente de las aprobaciones regulatorias correspondientes y esperan cerrarla "en los próximos meses". ezCater trabaja con alrededor de 140.000 restaurantes en Estados Unidos, así que la operación le da a Uber de golpe una red enorme de locales que hoy no forman parte de su catálogo habitual.
El movimiento encaja con lo que Uber ya venía construyendo a través de Uber for Business, su división para empresas, que ya ofrecía opciones de pedidos grupales para equipos de trabajo. El consejero delegado de la compañía, Dara Khosrowshahi, lo resumió así: el catering es un negocio grande y puede convertirse en una fuente de ingresos muy relevante para los restaurantes. Con esta compra, según él, los servicios de ezCater quedarán disponibles "para millones de clientes más" y ayudarán a los restaurantes a capturar más pedidos de ese tipo. Uber también ha señalado que los repartidores de Uber Eats tendrán "nuevas oportunidades atractivas" de ganar dinero con estos pedidos.
Y no es casualidad que Uber se mueva ahora. DoorDash anunció en abril que lanzaría su propio servicio de reparto de catering orientado a oficinas y empresas, y el mes pasado tanto DoorDash como Uber Eats ampliaron sus acuerdos con Costco. Además, Walmart avisó hace un mes de que usaría su ejército de repartidores para competir en el reparto de comida a domicilio, empezando por unos 10.000 locales de Dunkin' en Estados Unidos. Es decir, la batalla por el reparto ha dejado de librarse solo en el pedido individual de un usuario con el móvil y se traslada al terreno corporativo, donde los pedidos son más grandes y, sobre el papel, más rentables.
Para los repartidores, el catering cambia las reglas del juego. Los pedidos grandes suelen requerir material específico: bolsas isotérmicas capaces de meter varias pizzas a la vez o, directamente, un vehículo más grande. A cambio, muchos de estos encargos se pagan mejor que los de un consumidor particular, y algunos trabajadores de plataformas han contado a Business Insider que ganan más entregando pedidos voluminosos, ya sea comida para eventos o sacos de sustrato de una tienda de bricolaje. Es el tipo de encargo que Uber quiere que empiece a circular por su aplicación tras integrar ezCater.
En el fondo, la operación retrata un sector que se está repartiendo el pastel a toda velocidad. Uber paga en efectivo, lo que no le obliga a diluir a sus accionistas, y se queda con una plataforma que ya tiene relaciones cerradas con empresas y restaurantes, dos activos difíciles de replicar desde cero. La pregunta es si esa ventaja se traduce en beneficios visibles o si el catering corporativo se queda en un negocio de nicho dentro de un gigante como Uber, donde el reparto de comida es solo una parte de sus ingresos totales.
El análisis de Salseo
- El catering no es 'lo mismo pero con pedidos más grandes': un encargo de 300 euros deja más comisión en términos absolutos y el coste logístico no crece en la misma proporción, así que el margen por pedido mejora. Es la vía más clara que tiene Uber para ganar más sin necesitar más repartidores por entrega.
- El 'porqué' de ahora: el pedido individual de consumo empieza a madurar y todas las plataformas buscan clientes recurrentes. Las empresas piden con antelación, repiten cada semana y pagan con factura, algo mucho más predecible que un usuario que decide a las 21:00 si pide cena. Ahí está la pelea real.
- Señal a vigilar: qué pasa con la red de 140.000 restaurantes de ezCater y con el calendario de cierre de la operación tras el visto bueno de los reguladores. Si Uber logra integrar esa oferta dentro de Uber for Business y los pedidos corporativos se ven en los resultados de los próximos trimestres, la compra se justifica; si se queda como un servicio aparte, el valor se diluye.
- La lectura contraria: ezCater vale por sus relaciones con clientes corporativos y su software de pedidos programados, no por su tecnología de reparto a demanda. El modelo de Uber funciona con entregas inmediatas y algoritmos de asignación en tiempo real; el catering se organiza con horas o días de antelación. La integración no es automática y, además, el gasto en eventos de empresa es de lo primero que se recorta cuando el ciclo económico se tuerce.