Uber despide al 10% de atención al cliente y culpa a la inteligencia artificial

La compañía recorta su equipo de operaciones comunitarias y exige a los empleados remotos volver a la oficina, mientras acelera su apuesta por la automatización.
Uber ha anunciado el despido del 10% de su equipo de operaciones comunitarias, el área encargada de la atención al cliente. La empresa justifica la decisión por la necesidad de reorganizarse para aprovechar el potencial de la inteligencia artificial. Según un comunicado emitido el jueves, los recortes buscan simplificar procesos y escalar soluciones automatizadas que mejoren la calidad y la velocidad del servicio.
Además de los despidos, la compañía ha pedido a los empleados que trabajaban en remoto que se trasladen a ciudades donde Uber tiene oficinas y acudan de forma presencial tres días por semana. La vicepresidenta de operaciones comunitarias globales, Megha Yethadka, explicó en un memorando interno que la IA ofrece "una oportunidad masiva para acelerar la producción, mejorar la calidad y escalar soluciones para los clientes", pero que para ello necesitan una organización más eficiente.
Este movimiento coloca a Uber en la creciente lista de empresas tecnológicas que están recortando puestos de trabajo en nombre de la inteligencia artificial. Este mismo año, compañías como Block, IBM y Snap también han realizado ajustes similares. No es el primer recorte reciente en Uber: el mes pasado ya despidió a una cuarta parte de su personal de recursos humanos y contratación, aunque entonces la empresa aclaró que esa decisión no estaba relacionada con la IA.
El contexto es claro: el CEO Dara Khosrowshahi ha señalado que Uber está frenando las contrataciones mientras invierte más en inteligencia artificial. La empresa, que cuenta con unos 34.000 empleados en todo el mundo, busca optimizar costes y prepararse para un futuro donde la automatización juegue un papel central en la atención al cliente.
La noticia refleja una tendencia más amplia en el sector tecnológico, donde la promesa de eficiencia de la IA está empezando a traducirse en reestructuraciones laborales. Para los inversores, supone una señal de que Uber prioriza la rentabilidad y la innovación, aunque también plantea dudas sobre el impacto en la calidad del servicio y la moral de los empleados que permanecen.
El análisis de Salseo
- Más allá del ahorro puntual, Uber está enviando un mensaje al mercado: la IA ya no es solo un proyecto piloto, sino una palanca para reducir costes estructurales. Si la automatización funciona, los márgenes del negocio de movilidad podrían mejorar de forma sostenida.
- La exigencia de volver a la oficina para los empleados remotos sugiere que Uber quiere acelerar la integración de la IA con equipos presenciales. Esto podría indicar que la tecnología aún requiere supervisión humana cercana, lo que matiza la idea de una automatización total inminente.
- Conviene vigilar dos cosas: la evolución de las quejas de usuarios en redes sociales (para ver si la calidad del servicio se resiente) y los próximos resultados trimestrales, donde se verá si estos recortes se traducen en una mejora real de la eficiencia operativa.