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Uber despide a 3.300 empleados (10% de la plantilla) para ser “más simple y rápida”

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Uber despide a 3.300 empleados (10% de la plantilla) para ser “más simple y rápida”

Uber anuncia el despido de unos 3.300 trabajadores, el 10% de su plantilla, en una reorganización para aplanar la estructura y acelerar las decisiones. El ahorro se reinvertirá en crecimiento y en su apuesta por el vehículo autónomo.

Uber ha anunciado un recorte de plantilla: despide a unos 3.300 empleados, el 10% de su fuerza de trabajo, dentro de una reorganización con la que quiere ser “más simple y rápida”. El consejero delegado, Dara Khosrowshahi, señaló que la medida afecta sobre todo al 20% de los empleados de base que están a siete o más niveles por debajo de él. Además, la compañía eliminará la mitad de los equipos formados por una o dos personas y aumentará el número de empleados a cargo de cada mánager, una forma de aplanar la jerarquía y reducir distancias entre la cúpula y los equipos.

En un mensaje a los empleados, Khosrowshahi explicó que una “organización más ajustada” se traducirá en “una propiedad más clara, decisiones más rápidas y más tiempo dedicado a construir en lugar de coordinar”. El directivo también aseguró que el ahorro generado se reinvertirá en crecimiento, innovación y las capacidades que más importarán en los próximos años. El motivo de fondo, según su diagnóstico, es que los ingresos de Uber casi se han triplicado en cinco años, pero ese crecimiento tan rápido ha añadido “más capas, más coordinación y una propiedad más fragmentada”.

El anuncio llega en un año de recortes en el sector tecnológico. Meta, Coinbase o Block han despedido a cientos o miles de trabajadores, y muchas compañías han citado la inteligencia artificial como justificación. Economistas y analistas, sin embargo, sospechan que la IA sirve en muchos casos como “cortina de humo” para engordar márgenes o tapar errores del pasado. Khosrowshahi no utilizó ese argumento: Uber prefiere centrar el relato en su expansión hacia los servicios de movilidad autónoma, un negocio que ya prueba en ciudades como Londres y donde aspira a construir la mayor plataforma mundial de vehículos sin conductor.

La reorganización también afecta a la operativa. Uber consolidará sus operaciones de reparto (delivery) y varios equipos de ingeniería y ciencia. Los equipos globales se concentrarán en Nueva York y San Francisco, con equipos regionales y locales en otros centros. En paralelo, se pedirá a la mayoría de los empleados remotos que se trasladen a una oficina: solo el 1% de la plantilla seguirá en teletrabajo total y se refuerza la política híbrida de tres días a la semana. La compañía no ha hecho comentarios adicionales más allá de las palabras de su consejero delegado.

El análisis de Salseo

  • El recorte no es solo un ahorro de costes: es un aplanamiento de la estructura. Al eliminar la mitad de los equipos de una o dos personas y ampliar el número de empleados por mánager, Uber reduce capas intermedias, lo que suele traducirse en menos burocracia y decisiones más rápidas. Ese ahorro, dice la empresa, se reinvertirá en innovación.
  • El movimiento encaja con la apuesta por el vehículo autónomo. Khosrowshahi no culpó a la inteligencia artificial, a diferencia de otras tecnológicas, pero sí recordó que el futuro pasa por la conducción autónoma. La señal concreta a vigilar es si esos equipos de ingeniería y ciencia que se consolidan acaban dedicados a la plataforma de vehículos sin conductor.
  • El giro hacia la oficina también importa para el inversor. Que solo el 1% siga en remoto total y que los equipos globales se concentren en Nueva York y San Francisco sugiere una apuesta por el control y la colaboración presencial, algo que puede chocar con la retención de talento pero que simplifica la gestión.
  • La lectura contraria: los despidos masivos también pueden servir para maquillar la rentabilidad antes de que lleguen malas noticias. La propia información publicada recuerda que la IA ha funcionado como excusa en otras empresas y que los analistas ven ahí una posible “cortina de humo”. Hasta que Uber no detalle cuánto ahorra y cómo lo reinvierte, conviene no cantar victoria.

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Fuente: NYTimes