Uber prevé un trimestre flojo y acelera su apuesta por los robotaxis

La compañía de movilidad anticipa ganancias por debajo de lo esperado debido al impacto de las divisas, mientras reafirma su inversión en vehículos autónomos para no quedarse atrás en la carrera tecnológica.
Uber Technologies ha presentado unas previsiones para el primer trimestre que han dejado fríos a los inversores. La compañía espera un beneficio ajustado (EBITDA) de entre 1.790 y 1.890 millones de dólares, por debajo de los 2.100 millones que anticipaba el consenso del mercado. La razón principal: el fortalecimiento del dólar, que reduce el valor de sus ingresos generados fuera de Estados Unidos y recorta el crecimiento de las reservas brutas en hasta 5,5 puntos porcentuales.
A pesar de este tropiezo a corto plazo, Uber no quita el pie del acelerador en su gran apuesta de futuro: los robotaxis. La empresa ha confirmado que seguirá invirtiendo con fuerza en tecnología de conducción autónoma, un terreno en el que compite con gigantes como Waymo (de Alphabet) y Tesla. De hecho, Uber ya tiene acuerdos con Waymo y otras empresas para integrar sus vehículos sin conductor en la plataforma, y ve esta tecnología como una forma de reducir su dependencia de los conductores humanos y mejorar los márgenes a largo plazo.
El contexto es clave: Uber viene de un 2024 sólido, con un crecimiento de ingresos del 18% y un beneficio neto récord, pero el mercado siempre mira hacia adelante. La previsión decepcionante ha castigado a la acción en el after-hours, aunque la compañía insiste en que la demanda de viajes y entregas sigue siendo fuerte. El problema es que los inversores ya descuentan un crecimiento imparable, y cualquier bache genera volatilidad.
La apuesta por los robotaxis no es nueva, pero ahora se vuelve más urgente. Con Tesla prometiendo su propio servicio de robotaxis y Waymo expandiéndose a nuevas ciudades, Uber necesita asegurarse de que su plataforma siga siendo relevante en un mundo sin conductores. La empresa está jugando a ser el "marketplace" de la movilidad autónoma, ofreciendo su enorme base de usuarios a cambio de una comisión, en lugar de desarrollar su propia flota. Es una estrategia menos intensiva en capital, pero también le deja a merced de sus socios tecnológicos.
En resumen, el corto plazo pinta gris por el efecto divisa, pero la historia de fondo es la transformación del negocio. Uber está invirtiendo para no ser desplazado por la revolución autónoma, aunque eso signifique sacrificar algo de rentabilidad hoy. Los inversores tendrán que decidir si confían en esa visión o si prefieren centrarse en los números inmediatos.
El análisis de Salseo
- El impacto del dólar fuerte es real pero pasajero: Uber genera casi la mitad de sus ingresos fuera de EE.UU., así que un billete verde fuerte reduce automáticamente el valor de esas ventas. No es un problema de demanda, sino de contabilidad, y tiende a normalizarse con el tiempo.
- La inversión en robotaxis es una jugada defensiva y ofensiva a la vez. Si no se sube al tren, corre el riesgo de que Waymo o Tesla capturen el mercado y dejen a Uber como un mero intermediario sin valor añadido. Pero integrar flotas de terceros también implica ceder parte del control y del margen futuro.
- El mercado está castigando la previsión a corto plazo, pero la verdadera señal para el inversor será la evolución de las reservas brutas (excluyendo el efecto divisa) y los avances concretos en los acuerdos de robotaxis. Si la demanda subyacente se mantiene y los acuerdos avanzan, el bache puede ser una oportunidad.
- Hay un riesgo de ejecución: Uber depende de que sus socios tecnológicos escalen rápido y sin problemas regulatorios. Cualquier retraso en la aprobación de los robotaxis o un accidente grave podría frenar todo el plan, y Uber no tendría un plan B propio.