Uber recorta un 10% de su plantilla para volcarse en los robotaxis

Uber eliminará unos 3.300 empleos, el 10% de su plantilla, en una reestructuración que adelgaza la gestión y redirige recursos hacia el robotaxi, el reparto y la movilidad. El movimiento llega en plena ola de despidos tecnológicos vinculados a la inteligencia artificial.
El 2 de septiembre, Bloomberg aseguró que Uber está llevando a cabo una 'reestructuración masiva': la compañía recortará unos 3.300 puestos de trabajo, el 10% de su plantilla. En un correo interno enviado a los empleados, el consejero delegado, Dara Khosrowshahi, explicó que el crecimiento de los últimos años ha generado más capas, más coordinación, más fragmentación y estructuras que tenían sentido cuando la empresa era más pequeña pero que ya no le sirven a su escala actual. El objetivo es simplificar la organización y redirigir el gasto hacia las unidades de movilidad, reparto y robotaxis.
La reestructuración afecta de lleno a la estructura directiva: el número de managers se reducirá un 20%, aunque no todos perderán su empleo, ya que algunos pasarán a desempeñar tareas de 'contribuidor individual' en lugar de gestionar equipos. Además, Uber quiere eliminar alrededor de la mitad de los 'micro-equipos' de una o dos personas y recortar el número de empleados que dependen a más de siete niveles del consejero delegado. La compañía también reorganizará sus áreas de ingeniería, ciencia y reparto, y unirá los equipos de operaciones de restaurantes, comercio minorista y delivery de marca blanca. Y hay un cambio cultural importante: solo en torno al 1% de la plantilla podrá seguir trabajando en remoto.
No son los primeros despidos de Uber este año. La compañía ya recortó un 23% de su división de People (recursos humanos y reclutamiento), un ajuste que afectó a menos del 1% de la plantilla total. Y la decisión llega en plena ola de recortes en el sector tecnológico: hasta finales de julio, las tecnológicas habían eliminado unos 140.000 empleos, más de un tercio de todos los despidos anunciados en Estados Unidos en lo que va de año. Amazon, Oracle, Meta y Microsoft suman alrededor de 50.000 de esos puestos, y junto con Google tienen previsto gastar más de 800.000 millones de dólares en inteligencia artificial este año.
En medio de esta tormenta perfecta, la apuesta de Uber por los robotaxis no es casualidad: la misma inteligencia artificial que empuja los recortes de empleo es la que puede transformar el transporte urbano. Un informe de Goldman Sachs citado en la noticia apunta que la IA también ha hecho que las empresas más expuestas a la automatización reduzcan la creación de nuevas vacantes desde la segunda mitad de 2022, con una relación más negativa en Alemania, Australia y Estados Unidos. En cristiano: las tecnológicas están recortando capas de gestión para invertir en la próxima gran batalla, y Uber quiere llegar sin lastres.
El análisis de Salseo
- La clave no está en el número de despidos, sino en hacia dónde va el dinero: Uber está descargando capas de gestión para sostener una inversión muy fuerte en robotaxis, un negocio que exige gran capital en desarrollo, flota y regulación antes de generar ingresos maduros. En el fondo, esto es una decisión de asignación de capital con formato de recorte de plantilla.
- Recortar un 20% de directivos y convertir a algunos en contribuidores individuales ataca el clásico problema de las grandes tecnológicas: demasiadas capas frenan la velocidad. Si además se elimina la mitad de los micro-equipos, el objetivo es que la compañía ejecute con más rapidez y menos reuniones, algo que suele acabar reflejándose en los márgenes operativos.
- También hay lectura contraria: los despidos llegan en un momento de presión para controlar costes y de ola de recortes vinculados a la inteligencia artificial. Si el negocio de robotaxis no avanza al ritmo esperado, esta 'reestructuración masiva' se quedará en un simple ajuste de gasto y no en el trampolín estratégico que Uber quiere vender a los inversores.
- La señal concreta a vigilar es la evolución de los márgenes y del negocio de robotaxis en los próximos trimestres, para ver si el ahorro se traduce en más inversión en conducción autónoma. También conviene observar si la vuelta masiva a la oficina, con solo un 1% de la plantilla en remoto, complica retener a los ingenieros que Uber necesita para su plan de coches sin conductor.