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Uber recorta 3.300 empleos y acelera su apuesta por los robotaxis

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Uber recorta 3.300 empleos y acelera su apuesta por los robotaxis

Uber anuncia el mayor recorte de plantilla desda la pandemía: 3.300 puestos, un 10%, para simplificar la empressa y finansiar su gran apuesta por los coches autónomos. La Bolsa lo celebra con una subida del 2%.

Uber ha anunciado un recorte de unos 3.300 empleos, aproximadamente el 10% de su plantilla, en el mayor ajuste desde la pandemia. El consejero delegado, Dara Khosrowshahi, justifica la medida en un correo interno filtrado por Bloomberg: la expansión acelerada de los últimos años ha dejado una estructura demasiado compleja, con demasiadas capas, coordinación fragmentada y equipos que funcionaban cuando la empresa era más pequeña pero que ya no tienen sentido a la escala actual. El objetivo es hacerla “más simple y rápida” y acelerar la toma de decisiones. El mercado ha recibido bien el anuncio: las acciones suben alrededor de un 2% en las operaciones previas a la apertura, aunque en el último año acumulan una caída de más del 9%, lastradas por el miedo a que competidores en el negocio de los taxis autónomos, como Waymo, le coman terreno en Norteamérica.

Los números del ajuste son contundentes. Uber cerró el año pasado con unos 34.000 empleados en todo el mundo, según su informe anual, y después del recorte se quedará en algo menos de 30.000, prácticamente el nivel de 2021. Es la mayor reducción de puestos desde mayo de 2020, cuando eliminó unas 6.700 posiciones por el desplome de la demanda durante el COVID, pero el contexto ahora es muy distinto: no se trata de reaccionar a una caída de clientes, sino de rediseñar la organización para crecer mejor. La compañía ha reducido un 20% los empleados situados a siete o más niveles por debajo del consejero delegado y ha recortado a la mitad los “micro-equipos” (equipos con uno o dos subordinados directos). También va a fusionar equipos de ingeniería, ciencia y entrega de comida, y combinar los tres equipos de operaciones de delivery (restaurantes, retail y servicios de entrega con marca blanca). Además, concentrará sus equipos globales en Nueva York y San Francisco, y exigirá a la mayoría de los empleados remotos que se reubiquen: solo alrededor del 1% de la plantilla podrá seguir trabajando a distancia.

Lo más relevante para el inversor es el destino de ese ahorro. Khosrowshahi ha adelantado que la reestructuración “generará ahorros que pensamos reinvertir en crecimiento, innovación y las capacidades que más importarán en los próximos años”. Esa inversión se dirige, sobre todo, al “futuro autónomo”: Uber se ha comprometido a invertir más de 10.000 millones de dólares en alianzas con operadores de robotaxis en los próximos años. Su estrategia es convertirse en la plataforma a través de la cual los usuarios llaman a un coche autónomo, en lugar de fabricarlos ella misma. Por eso ha estado recolocando capital hacia el ecosistema del vehículo autónomo, con inversiones en empresas como Avride, Lucid, Nuro y Rivian, mientras reduce posiciones en otras participaciones.

Wall Street, de momento, aplaude la dirección. BMO Capital acaba de reiterar su recomendación de “outperform” (superar al mercado) y un precio objetivo de 119 dólares. En general, los objetivos de los analistas van de los 70 a los 150 dólares, con un consenso de compra fuerte; los 150 dólares implicarían doblar el valor de la acción desde los niveles actuales, en torno a 75 dólares. La tesis de los alcistas ya no es el clásico negocio de transporte de pasajeros: ven a Uber como el gran mercado que conectará a pasajeros con operadores de vehículos autónomos. Si esa estrategia funciona, podría convertirse en la capa de distribución de toda una flota robotaxi, que es precisamente el sueño que persiguen también otros gigantes tecnológicos. El riesgo principal, lógicamente, es que esos plazos se retrasen y que los recortes acaben siendo solo un parche para una empressa que no encuenta un nuevo motor de crecimiento.

El análisis de Salseo

  • Aquí no hay un recorte defensivvo clásico: Uber no respuende a un hundimiento de la demada, sino que está reasignando recursos de la vieja estructura hacia la nueva batalla, los coches autónomos. La señal a vigilar no es cuánto ahorra, sino hacia dónde fluye ese dinero: las alianzas de robotaxi que cierre (con Avride, Lucid, Nuro, Rivian) y si escalan de verdad.
  • El mercado sube un 2%, pero conviene leer la letra pequeña: la acción cae más del 9% en el año porque el miedo a Waymo es real. Con este movimiento, Uber intenta reescribir su narrativa: de 'empresa de coches con conductor' a 'plataforma que conecta a los usuarios con cualquier flota, incluida la autónoma'. Si lo consigue, Waymo deja de ser una amenaza y se convierte en cliente potencial.
  • El punto ciego: obligar a casi toda la plantilla a mudarse a Nueva York o San Francisco y dejar solo un 1% en remoto es una decisión arriesgada justo cuando necesitas retener talento para ejecutar una transición tecnológica difícil. Puede haber fricción y fugas que el titular del recorte no recoge.
  • El consenso de Wal Street es optimista (Strong Buy), pero los objetivos son dispares: hay quien ve un 100% de recorrido y quien pone el precio justo por debajo del actual. Eso indica que la tesis autónoma todavía no está demostrada. Los próximos datos clave no serán los trimestrales al uso, sino los anuncios de acuerdos con operadores de robotaxis y el ritmo de lanzamiento en ciudades concretas.

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Fuente: Invezz