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Uber despide a más de 3.000 empleados por el auge de los robotaxis

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Uber despide a más de 3.000 empleados por el auge de los robotaxis

Uber anuncia el mayor recorte de plantilla desde la pandemia: unos 3.300 empleos (el 10% de la plantilla) mientras el auge de los robotaxis amenaza su negocio de transporte. La compañía invertirá más de 10.000 millones de dólares para no quedarse fuera de la conducción autónoma.

Uber ha anunciado el mayor recorte de empleo desde la pandemia de covid: unos 3.300 puestos, el 10% de su plantilla. El consejero delegado, Dara Khosrowshahi, comunicó la decisión a los empleados el miércoles en una nota interna en la que justificó la medida como una forma de "aplanar" la estructura directiva y agilizar la toma de decisiones, después de años de crecimiento muy rápido que dejaron una organización demasiado compleja.

El contexto es clave: los robotaxis han pasado de ser una promesa a una amenaza real para el negocio tradicional de Uber. Waymo, el mayor operador de vehículos autónomos de Estados Unidos, ya ofrece viajes a través de la aplicación de Uber en Austin y Atlanta, pero también está expandiéndose a nuevos mercados sin contar con la plataforma. A eso se suma el empuje de Tesla y otros rivales en la conducción autónoma, lo que alimenta el temor de que una flota creciente de coches sin conductor acabe erosionando el papel de Uber como intermediario entre conductores y pasajeros.

Para defenderse, la compañía prevé invertir más de 10.000 millones de dólares en robotaxis en los próximos años, apoyando a las empresas que desarrollan sistemas autónomos y convirtiéndose en el "mercado" de referencia para pedir viajes sin conductor. En paralelo, el plan de reestructuración reducirá en un 20% los empleados que están a siete o más niveles por debajo del consejero delegado, recortará casi a la mitad los equipos con solo uno o dos subordinados directos y limitará el teletrabajo total a cerca del 1% de la plantilla, manteniendo la política de tres días presenciales en oficina.

A diferencia de otros directivos tecnológicos, Khosrowshahi no culpó de los despidos a la inteligencia artificial, aunque la presión por adoptar esta tecnología ha disparado los recortes en el sector: según el portal layoffs.fyi, más de 123.000 empleados de casi 390 compañías han perdido su trabajo este año. De hecho, Uber también sufre ese coste: los empleados agotaron el presupuesto de IA previsto para 2026 en solo cuatro meses, según informaciones de prensa. Las acciones de la empresa subieron casi un 1% tras el anuncio, pero en el conjunto del año acumulan una caída cercana al 8%, lastradas por el temor a una competencia creciente y por la presión de DoorDash e Instacart sobre Uber Eats, que ha obligado a la compañía a buscar alianzas como la compra de Delivery Hero por 14.800 millones de dólares.

El análisis de Salseo

  • El verdadero problema no es solo la competencia, sino el modelo de negocio: si los coches no tienen conductor, Uber pierde su papel de intermediario cobrar por conectar coches y pasajeros. Por eso invierte 10.000 millones en robotaxis: prefiere ser el escaparate donde se piden viajes autónomos a que Waymo se quede con el cliente.
  • La medida tiene doble lectura: recortar plantilla ahora mejora la eficiencia y el margen a corto plazo, pero también es una admisión de que el negocio construido alrededor de conductores humanos tiene los días contados. Aplanar la organización es la forma barata de prepararse para un futuro con menos fricción y menos costes por viaje.
  • La señal clave a vigilar es la relación con Waymo. Si el operador de robotaxis sigue expandiéndose sin pasar por la app de Uber, el miedo del mercado está justificado; si, en cambio, amplían los acuerdos como los de Austin y Atlanta, gana fuerza la tesis de Uber como marketplace de referencia para la movilidad autónoma.
  • El detalle del presupuesto de IA agotado en cuatro meses esconde otro frente: la carrera por la eficiencia tiene una factura cara. Aunque el CEO no lo diga, parte de estos recortes también sirve para pagar esa factura tecnológica y mantener la promesa de reinvertir el ahorro en crecimiento.
  • El recorte no es un accidente, es una reestructuración de manual para una empresa que ya no crece a base de sumar conductores, sino de integrar tecnología. La pregunta para el inversor no es cuánto ahorra Uber, sino si esos 10.000 millones en robotaxis llegarán antes de que los rivales le coman el terreno.

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