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Uber se lanza a por los robotaxis con Baidu en Dubái, pero la acción no se mueve

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Uber se lanza a por los robotaxis con Baidu en Dubái, pero la acción no se mueve

Uber ha empezado a desplegar los vehículos autónomos de Baidu en Dubái, sumando al gigante chino a su lista de socios. Pese al anuncio, la acción apenas se movió: los inversores siguen escépticos con la estrategia de conducción autónoma de la compañía.

Uber ha dado un paso más en su apuesta por los robotaxis. La compañía anunció este jueves que ha comenzado a desplegar en Dubái los vehículos totalmente autónomos Apollo Go de Baidu, el gigante tecnológico chino. El movimiento convierte a Baidu en el último socio de una larga lista de más de 30 alianzas que Uber ha firmado en el ámbito de la conducción autónoma.

El lanzamiento en Dubái llega justo un día después de que Uber estrenara su servicio de robotaxi en Croacia, en colaboración con el operador local Verne y la tecnológica china Pony.ai. Aquella fue la primera vez que los usuarios europeos pudieron reservar un robotaxi a través de la aplicación de Uber. Ahora, la compañía da el salto a Oriente Medio con la tecnología de Baidu.

Según Uber, el acuerdo con Baidu es el inicio de una colaboración plurianual. Ambas empresas trabajarán juntas para desplegar miles de vehículos Apollo Go en la red global de Uber. El responsable global de vehículos autónomos de Uber, Sarfraz Maredia, destacó que el lanzamiento en Dubái es la primera vez que su visión de múltiples socios se materializa en carreteras públicas, combinando tecnología autónoma avanzada con su marketplace global.

A pesar de la noticia, la acción de Uber cotizó plana, en torno a los 78 dólares, en las primeras horas del jueves. Los analistas llevan tiempo advirtiendo de que Uber todavía tiene que convencer a los inversores sobre su estrategia de vehículos autónomos. El mercado parece querer ver resultados más concretos antes de celebrar cada nuevo anuncio de alianzas.

El análisis de Salseo

  • El mercado ya no celebra los anuncios de alianzas por sí solos: Uber lleva más de 30 socios de conducción autónoma y los inversores quieren ver ingresos y despliegues reales, no solo titulares. La reacción plana de la acción es la prueba de que la estrategia necesita traducirse en números.
  • La clave de Uber no es fabricar tecnología, sino ser la plataforma de distribución: cada socio (Baidu, Pony.ai, Verne) le permite cubrir más geografías sin asumir el coste de desarrollo. Dubái es un banco de pruebas interesante por su regulación favorable a los robotaxis y su apuesta por la movilidad autónoma.
  • El verdadero test será la escala: Uber dice que desplegará 'miles' de vehículos Apollo Go, pero el impacto real en el negocio dependerá de cuántos coches acaben circulando y de los precios que pueda cobrar. Habrá que vigilar los próximos lanzamientos en más ciudades y si estas alianzas empiezan a generar ingresos significativos.
  • La lectura contraria: la dependencia de Uber de socios chinos como Baidu o Pony.ai puede ser un arma de doble filo en un contexto de tensiones geopolíticas, con posibles restricciones regulatorias en mercados clave como EE. UU. o Europa. El mercado podría estar descontando ese riesgo.

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Fuente: TipRanks