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UBS ve recorrido en CoreWeave tras subir un 25% el alquiler de sus GPUs

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UBS ve recorrido en CoreWeave tras subir un 25% el alquiler de sus GPUs

El analista de UBS Karl Keirstead arranca la cobertura de CoreWeave con recomendación de compra: la empresa ha subido dos veces el precio de alquiler de sus GPUs de Nvidia en pocos meses, señal de que la capacidad de cómputo para IA sigue siendo difícil de conseguir.

CoreWeave, el proveedor de nube especializado en inteligencia artificial, ha subido el precio por hora de las GPUs de Nvidia que alquila a sus clientes dos veces en apenas unos meses. Lo ha desvelado el analista de UBS Karl Keirstead, que acaba de iniciar la cobertura del valor con una recomendación de compra y un precio objetivo de 120 dólares por acción. Según sus cálculos, la compañía aplicó una subida del 25% en julio y después otro 10% adicional a lo largo de los dos o tres meses siguientes. Para UBS, que estos precios aguanten y que cada gigavatio de potencia genere más ingresos son dos patas clave de la tesis alcista sobre la empresa.

El movimiento tiene truco: si CoreWeave puede subir tarifas sin quedarse sin clientes, es que el cómputo para IA sigue siendo un bien escaso. La propia compañía señaló que los contratos de corta duración firmados en el tercer trimestre equivalían a unos 40 millones de dólares de ingresos anualizados por cada megavatio de potencia. Además, a cierre de junio acumulaba una cartera de pedidos (backlog) de aproximadamente 104.000 millones de dólares, una cifra que no incluye los más de 25.000 millones en nuevos compromisos de clientes cerrados en las primeras semanas del tercer trimestre. Si el precio se mantiene firme, cada nuevo centro de datos que entre en funcionamiento debería facturar más que los anteriores. UBS sostiene que este fenómeno no es exclusivo de CoreWeave, sino que se está dando en todo el mercado de infraestructura para IA.

El gran interrogante, admite el analista, no es la demanda sino la capacidad de construir. La oposición vecinal a nuevos centros de datos —por el consumo eléctrico y las obras— puede frenar algunos proyectos, aunque Keirstead cree que los operadores más sólidos sabrán sortear esos obstáculos. A eso se suma el riesgo de financiación: un centro de datos para IA exige desembolsos enormes mucho antes de empezar a facturar. Muestra de ello es que CoreWeave colocó recientemente 3.700 millones de dólares en bonos convertibles con vencimiento en 2033, una emisión que amplió desde los 3.000 millones previstos inicialmente. Los bonos pagan un interés anual del 2,875% y la compañía puso en marcha además un programa para vender hasta 35 millones de acciones con el objetivo de ganar flexibilidad financiera.

En Wall Street la visión es razonablemente constructiva, aunque no unánime. En los últimos tres meses los analistas han emitido 20 recomendaciones de compra, cinco de mantener y dos de vender, lo que da un consenso de compra moderada. El precio objetivo medio se sitúa en 142,43 dólares por acción, lo que implicaría un potencial de revalorización del 59,1% desde los niveles actuales.

En resumen: la noticia no es solo una recomendación más, sino el respaldo de un analista a la idea de que CoreWeave tiene margen para cobrar más por lo mismo. La duda que queda sobre la mesa es si ese aumento de precios es fruto de una ventaja propia o simplemente del hecho de que todo el sector está apretado por la falta de capacidad.

El análisis de Salseo

  • Subir precios dos veces en pocos meses es la prueba más directa de que hay escasez: en un negocio de alquiler de infraestructura lo normal es competir a la baja, así que poder encarecer la tarifa un 25% y luego otro 10% sin perder clientes indica poder de fijación de precios. Ahí está la clave de la tesis: no se trata de sumar más clientes, sino de facturar más por cada megavatio ya instalado.
  • El dato concreto que conviene seguir es la conversión del backlog en caja. Con 104.000 millones de dólares en pedidos a cierre de junio, el riesgo no es que falte demanda, sino que los centros de datos tarden en construirse y esa montaña de contratos tarde demasiado en transformarse en ingresos reales. Si la empresa presume de backlog pero la facturación tarda, el mercado se impacienta.
  • El verdadero cuello de botella se ha movido de los chips a la energía y el dinero. Cada centro de datos exige miles de millones antes de generar un solo ingreso, y la oposición de comunidades locales por el consumo eléctrico puede retrasar permisos y obras. Los 3.700 millones en bonos convertibles al 2,875% dan aire, sí, pero también añaden deuda y potencial dilución futura si los tenedores acaban convirtiendo.
  • Ojo con la lectura contraria: el propio UBS reconoce que la subida de precios es un fenómeno de todo el sector, no un privilegio exclusivo de CoreWeave. Puede ser simplemente la señal de que la capacidad escasea para todos, y eso invita a más competidores a construir y a que, cuando llegue esa nueva oferta, los precios se relajen. Añadido a un consenso ya muy volcado en el lado comprador (20 compras frente a solo dos ventas), cualquier tropiezo en la ejecución se castigará con más fuerza.

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Fuente: TipRanks