La UE acepta el plan de X para corregir sus fallos digitales: adiós al 'verificado' engañoso

Bruselas da luz verde a las medidas de la red social de Elon Musk para cumplir con la Ley de Servicios Digitales, tras la multa récord de 120 millones de euros. X cambiará sus checkmarks azules y dará más acceso a investigadores.
La Comisión Europea ha aceptado este miércoles el plan presentado por X, la red social antes conocida como Twitter, para poner fin a las infracciones que le costaron una multa de 120 millones de euros en diciembre de 2025. Aquella sanción, la primera bajo la Ley de Servicios Digitales (DSA), castigaba la falta de transparencia de la plataforma, el diseño engañoso de su famoso 'checkmark azul' y la negativa a facilitar a los investigadores el acceso a datos públicos.
El acuerdo alcanzado no anula la multa —X sigue recurriéndola desde febrero—, pero sí traza una hoja de ruta para que la compañía de Elon Musk se ponga al día. Entre las medidas estrella, la red social ya ha empezado a cambiar la etiqueta de sus cuentas con checkmark azul: de 'verificadas' pasan a llamarse 'premium', un gesto que busca eliminar la confusión sobre la autenticidad de los perfiles. Además, X se ha comprometido a ampliar el acceso de los investigadores a contenidos publicitarios y a responder con mayor agilidad a las solicitudes de información.
Thomas Regnier, portavoz de la Comisión para asuntos digitales, calificó las medidas como "un paso importante en la dirección correcta" y subrayó que permitirán "una mayor transparencia sobre los sistemas de X y su impacto en los usuarios". La plataforma dispone ahora de seis meses para implementar todos los cambios, que serán sometidos a una auditoría externa e independiente para verificar su cumplimiento.
Este acercamiento entre Bruselas y X se produce en un clima de máxima tensión transatlántica. La administración Trump y buena parte de la industria tecnológica estadounidense han cargado contra la DSA, a la que acusan de amparar la censura. De hecho, el propio presidente Donald Trump tildó la multa a X de "censura", y pocas semanas después el Departamento de Estado impuso sanciones a cinco personas, entre ellas el excomisario europeo Thierry Breton.
Más allá de este expediente, la Comisión Europea mantiene abierta la investigación general sobre X que inició en 2023, así como otra pesquisa específica sobre Grok, el chatbot de inteligencia artificial de la plataforma, por la generación de imágenes falsas de carácter sexual con rostros de mujeres y menores. El camino regulatorio de X en Europa, por tanto, está lejos de terminar.
El análisis de Salseo
- El cambio del 'verificado' a 'premium' no es cosmético: ataca de raíz uno de los mayores quebraderos de cabeza de la DSA, la suplantación de identidad. Al dejar claro que el checkmark se compra y no certifica autenticidad, X reduce el riesgo de desinformación y estafas, pero también devalúa el símbolo de estatus que tanto gusta a sus usuarios de pago.
- La auditoría independiente en seis meses es la verdadera prueba de fuego. Si X no la supera, la Comisión podría imponer multas coercitivas de hasta el 5% de la facturación diaria mundial, lo que mantiene viva la presión financiera mientras dure el recurso de la sanción principal.
- Que Bruselas acepte el plan mientras X sigue recurriendo la multa es un gesto pragmático: ambas partes necesitan rebajar la tensión. Para la UE, es una victoria política que demuestra que la DSA funciona sin tener que esperar a los tribunales; para Musk, evita una escalada inmediata que podría dañar aún más la relación con su segundo mercado publicitario.
- El caso Grok añade una capa de riesgo distinta y más delicada. Si la investigación sobre deepfakes sexuales avanza, X podría enfrentarse a un segundo frente sancionador bajo la DSA, esta vez con implicaciones reputacionales mucho más graves que las meras multas por transparencia.