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Valorar SpaceX no es fácil: así lo hace Wall Street con un enfoque por partes

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Valorar SpaceX no es fácil: así lo hace Wall Street con un enfoque por partes

Los analistas recurren al método de suma de partes para poner precio a la compañía de cohetes e inteligencia artificial de Elon Musk, ante la falta de datos financieros públicos.

Ponerle un precio a SpaceX es un quebradero de cabeza incluso para los expertos de Wall Street. La empresa aeroespacial y de inteligencia artificial de Elon Musk sigue siendo privada, lo que significa que no publica sus cuentas trimestrales como hacen las compañías cotizadas. Sin embargo, eso no impide que los analistas intenten calcular su valor, y el método que más convence es el de 'suma de partes'.

Este enfoque consiste en dividir SpaceX en sus diferentes negocios —lanzamientos espaciales, el servicio de internet por satélite Starlink y los proyectos de inteligencia artificial— y valorar cada uno por separado. Luego se suman esas valoraciones y se ajustan por la deuda y la caja para obtener una cifra global. Es una forma de reconocer que cada pata de la compañía tiene un perfil de riesgo y crecimiento distinto, y que el todo puede valer más que la simple suma si hay sinergias.

El negocio de lanzamientos es el más maduro, con contratos tanto gubernamentales como comerciales. Starlink, por su parte, es la gran promesa de ingresos recurrentes: ya cuenta con millones de suscriptores y está ampliando su cobertura global. Y en el horizonte aparecen las aplicaciones de inteligencia artificial, un campo en el que Musk también está invirtiendo a través de otras empresas, pero que podría integrarse con la infraestructura de SpaceX.

El problema para los inversores particulares es que no hay una acción de SpaceX que comprar directamente en bolsa. Existen vehículos como el fondo cotizado SPCX, que invierte en empresas relacionadas con la exploración espacial, pero no replican exactamente el valor de SpaceX. Además, cualquier valoración depende de supuestos sobre el crecimiento futuro de Starlink o el éxito de los cohetes reutilizables, lo que añade una buena dosis de incertidumbre.

En resumen, valorar SpaceX es más un arte que una ciencia exacta. El enfoque de suma de partes es el menos malo de los métodos, pero no deja de ser una estimación basada en información limitada. Hasta que la compañía no salga a bolsa o comparta más datos, los inversores tendrán que conformarse con estas aproximaciones y con seguir de cerca los hitos que marcan el ritmo de la empresa.

El análisis de Salseo

  • El método de suma de partes refleja la diversidad de SpaceX, pero también la dificultad de compararla con otras empresas: no hay un competidor directo que haga cohetes, internet satelital e IA a la vez.
  • Starlink es la clave de la valoración futura: si logra escalar suscriptores y reducir costes, podría justificar una parte importante del valor total, pero cualquier retraso en su expansión golpearía las estimaciones.
  • Para el inversor español, la señal más práctica es vigilar los vehículos de inversión indirecta como SPCX, aunque su correlación con SpaceX no es perfecta y añade riesgos propios del sector aeroespacial y de defensa.
  • La opacidad financiera es un arma de doble filo: permite a Musk evitar el escrutinio trimestral, pero también alimenta la especulación y puede llevar a valoraciones hinchadas si el sentimiento de mercado se vuelve demasiado optimista.

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Fuente: Barrons