Velo3D estrena Forge 1, una megafábrica de impresión 3D metálica que refuerza a EE.UU.

Velo3D inaugura en Livermore uno de los mayores centros de fabricación aditiva en metal de Norteamérica, con capacidad para más de 40 impresoras 3D de gran formato y miras puestas en defensa y aeroespacial.
Velo3D ha abierto oficialmente las puertas de su nuevo campus de producción en Livermore, California. Bautizado como Forge 1, este centro de casi 27.000 metros cuadrados se convierte en una de las instalaciones de fabricación aditiva en metal más grandes de Norteamérica. La compañía, que cotiza en el Nasdaq, celebró el evento con una ceremonia de corte de cinta el 15 de julio, a la que asistieron autoridades locales, clientes y empleados.
El objetivo de Forge 1 es claro: responder a la creciente demanda de componentes críticos para sectores como el aeroespacial, la defensa y la energía, al tiempo que se fortalecen las cadenas de suministro estadounidenses. La nueva planta cuenta con unos 25.000 metros cuadrados de espacio productivo diseñado para albergar más de 40 sistemas de impresión 3D de metal de gran formato, con potencial para superar los 100 en el futuro. Junto con la sede central en Fremont, Velo3D espera operar hasta 125 máquinas, creando un ecosistema integrado que acelera el paso del concepto a la producción en serie.
Velo3D se reivindica como el único fabricante de equipos originales (OEM) estadounidense en el mercado de fusión por lecho de polvo con láser de gran formato cuyo hardware y software se desarrollan íntegramente en Estados Unidos. Esta apuesta por la producción local busca ofrecer a sus clientes una plataforma de confianza para programas de seguridad nacional y cooperación industrial con aliados. La instalación integra bajo un mismo techo el ensamblaje de máquinas, la impresión a escala, el postprocesado, la inspección y el control de calidad.
Durante la inauguración, el teniente general retirado H.R. McMaster, exasesor de seguridad nacional, destacó la importancia de reforzar la base industrial estadounidense. El CEO de Velo3D, Arun Jeldi, subrayó que Forge 1 no es solo una fábrica más, sino la materialización del compromiso de la empresa con una manufactura resiliente y preparada para las necesidades estratégicas del país. La puesta en marcha será gradual, a medida que se instalen y cualifiquen los equipos.
La apertura de Forge 1 llega en un momento en que los gobiernos y la industria priorizan las capacidades de producción domésticas y las cadenas de suministro robustas. Velo3D busca posicionarse como el socio de referencia para aquellos clientes que necesitan escalar rápidamente la producción de piezas metálicas complejas sin depender de proveedores externos, acortando plazos y aumentando la flexibilidad.
El análisis de Salseo
- Forge 1 no es solo una ampliación de capacidad: es una jugada estratégica para capturar contratos de defensa y aeroespaciales que exigen producción local y cadenas de suministro seguras, un nicho donde el sello 'Made in USA' es una ventaja competitiva real.
- La integración vertical que promete Velo3D (diseño, impresión, postprocesado y control de calidad en un mismo techo) podría reducir los tiempos de entrega y los costes de externalización, pero la clave estará en si logran mantener la calidad a gran escala sin que los márgenes se resientan.
- El respaldo político y militar que rodeó la inauguración sugiere que Velo3D ya está en el radar de Washington. Si la demanda de componentes para programas gubernamentales se materializa, la empresa podría asegurar ingresos recurrentes, pero también se expone a los vaivenes del gasto público en defensa.
- Aunque la noticia es positiva, el verdadero impacto para el inversor se verá cuando la fábrica empiece a operar a pleno rendimiento y se traduzca en contratos firmes. De momento, es una promesa de capacidad que aún debe demostrar su rentabilidad.