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Velo3D ficha dos veteranos de Silicon Valley y SpaceX para arrancar su fábrica de Forge 1

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Velo3D ficha dos veteranos de Silicon Valley y SpaceX para arrancar su fábrica de Forge 1

Velo3D refuerza su cúpula tecnológica y operativa con dos fichajes de peso para convertir su campus de producción de Livermore en una fábrica capaz de entregar piezas de metal impresas en 3D de forma fiable y repetible.

Velo3D, la compañía de impresión 3D en metal que cotiza en el Nasdaq bajo el ticker VELO y tiene su sede en Fremont (California), ha anunciado dos incorporaciones para su equipo directivo. Vic Fryzel se une como vicepresidente ejecutivo de Tecnología y Robert Purnell como director sénior de Operaciones. Ambos van a reforzar el área tecnológica y operativa que sostiene la producción en Forge 1, el campus de fabricación que la empresa tiene en Livermore (California).

Fryzel acumula más de 20 años construyendo y escalando sistemas complejos de hardware y software en compañías como Carbon, Meta, Lyft y Google. En Velo3D se encargará de la hoja de ruta tecnológica en hardware, software, materiales, automatización, ingeniería de procesos, datos e inteligencia artificial. Purnell, por su parte, llega con experiencia en el escalado de operaciones industriales en los sectores aeroespacial y de semiconductores, con puestos de responsabilidad en Boeing, FormFactor y Starlink (la división de internet por satélite de SpaceX), además de haber servido en el Cuerpo de Marines de Estados Unidos. En Forge 1 liderará los equipos y sistemas responsables de la seguridad, la calidad y el cumplimiento de los plazos de entrega.

El consejero delegado de Velo3D, Arun Jeldi, ha explicado el sentido de los nombramientos: ampliar capacidad es solo una parte de la estrategia, y hace falta también la tecnología y la disciplina operativa para transformar esa capacidad en entregas fiables para los clientes. Según Jeldi, Fryzel se centra en la fiabilidad de la plataforma, la repetibilidad y la economía de producción, mientras que Purnell pone el foco en la preparación industrial, la calidad y la ejecución. El propio Fryzel resume el reto: la impresión aditiva en metal ya ha demostrado que puede fabricar piezas extraordinarias, y el siguiente capítulo consiste en hacer que la producción sea más fiable, repetible y económicamente atractiva a gran escala. Purnell lo plantea como una cuestión de prioridades: primero proteger a las personas (seguridad), después al producto (calidad) y por último a los clientes (entrega), porque sin las dos primeras la entrega es imposible.

El anuncio importa porque Forge 1 es la pieza sobre la que se sostiene buena parte del negocio futuro de la compañía. Velo3D vende una solución integrada formada por el software de preparación de impresión Flow, la familia de impresoras Sapphire y el sistema de control de calidad Assure, todo ello apoyado en su proceso de fabricación Intelligent Fusion. Su oferta Rapid Production Solutions permite a los clientes acceder a capacidad de producción sin tener que montar y operar sus propias impresoras, lo que convierte a la planta de Livermore en infraestructura crítica: si funciona, la empresa puede facturar fabricando para otros; si se atasca, los costes de esa instalación pesan en la cuenta de resultados.

La propia Velo3D incluye en su comunicado el capítulo de advertencias habitual, y no es baladí: menciona entre los riesgos los retrasos y sobrecostes en la puesta en marcha de Forge 1, la dificultad de alcanzar y mantener los objetivos de capacidad y de costes, la dependencia de contratos con administraciones públicas y de defensa, los cambios en las prioridades de compra militar y el calendario de adjudicación de contratos. Es decir, los fichajes apuntan en la dirección correcta, pero no garantizan por sí solos que la fábrica arranque al ritmo y al coste que la compañía espera.

El análisis de Salseo

  • El mensaje de fondo no es 'hemos fichado a dos directivos', sino 'Forge 1 deja de ser un proyecto y empieza a ser una fábrica'. Traer a un responsable de operaciones formado en semiconductores (FormFactor) y en el despliegue de Starlink apunta a industrializar procesos, no a seguir haciendo demostraciones de laboratorio.
  • El cuello de botella real de la impresión 3D en metal no está solo en la máquina, sino en el software de preparación (Flow) y el control de calidad (Assure): cuantas más piezas salgan bien a la primera, mejor el margen. Por eso Fryzel asume explícitamente datos, automatización e inteligencia artificial, las palancas que reducen el desperdicio y el trabajo manual por pieza.
  • Rapid Production Solutions (fabricar para clientes que no quieren comprar impresoras) puede dar ingresos recurrentes y más estables, pero también convierte a Velo3D en una empresa con mucha planta y muchos costes fijos. Si la capacidad de Forge 1 no se llena con pedidos, esos costes se comen el margen: el modelo es más escalable, pero también menos flexible en las malas rachas.
  • Qué vigilar: el ritmo real de puesta en marcha de Forge 1 y el flujo de contratos de defensa (la empresa acaba de entrar en el sistema GIDEP). Un retraso en el arranque, un sobrecoste o un cambio en las prioridades de compras militares mueven la tesis mucho más que cualquier nombramiento. Ojo también al matiz incómodo: una noticia de fichajes no cambia la cuenta de resultados de este trimestre, así que su efecto en bolsa suele ser mínimo.

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Fuente: PRNewsWire