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VivoPower cierra la compra de un centro de datos en Noruega y se vuelve rentable de golpe

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VivoPower cierra la compra de un centro de datos en Noruega y se vuelve rentable de golpe

La compañía completa la adquisición de un centro de datos operativo en Noruega por 41 millones de dólares, lo que le aporta 31 millones en ingresos anualizados y 10 millones de EBITDA, transformando su perfil financiero.

VivoPower ha cerrado la compra de un centro de datos en Noruega que cambia por completo su cara financiera. La operación, valorada en 41 millones de dólares, ya está totalmente financiada y no ha requerido ampliar capital. Con ella, la empresa pasa de unos ingresos casi testimoniales a una base anualizada de 31 millones de dólares y, lo más importante, de un EBITDA negativo a uno positivo de unos 10 millones al año.

El activo adquirido es una instalación de 41,5 MW ya operativa y con suministro eléctrico, situada en el polígono industrial de Mo i Rana, en Noruega. Funciona con energía hidroeléctrica 100% renovable a un coste inferior a 0,035 dólares por kWh. Además, hay una ampliación potencial de otros 40 MW pendiente de aprobación regulatoria, lo que elevaría la capacidad total por encima de los 80 MW.

La compañía destaca que la adquisición se ha cerrado a un múltiplo de 4 veces EBITDA, un precio que considera disciplinado. Los ingresos provienen de contratos de infraestructura y alojamiento ya firmados, y la dirección asegura que ya está en conversaciones con posibles inquilinos para usos de computación de inteligencia artificial, que podrían optimizar aún más la rentabilidad del centro.

Con esta compra, VivoPower da un salto desde su situación anterior, en la que apenas generaba ingresos y registraba pérdidas operativas. La empresa, que cotiza en el Nasdaq, se define como desarrolladora global de infraestructura para aplicaciones de IA y terrenos energizados, con presencia en Noruega, Finlandia y Emiratos Árabes Unidos.

El cierre de la operación llega tras completar la debida diligencia técnica, financiera y legal, y obtener todas las aprobaciones necesarias. El siguiente paso para la compañía es optimizar el activo y seguir explorando oportunidades en su cartera de terrenos con acceso a energía.

El análisis de Salseo

  • El salto de un EBITDA negativo a uno positivo de 10 millones anuales no es cosmético: cambia la capacidad de VivoPower para financiarse sin recurrir a ampliaciones de capital, algo que antes era una losa para el inversor.
  • El múltiplo de 4 veces EBITDA pagado por un activo ya operativo y con contratos en vigor deja margen para crear valor si la compañía consigue atraer inquilinos de IA, que suelen pagar primas por centros de datos con energía barata y fría.
  • La posible ampliación a más de 80 MW es la verdadera opción de crecimiento: si llega la aprobación regulatoria, VivoPower podría duplicar capacidad sin comprar un activo nuevo, pero el calendario y las condiciones de esa aprobación son la clave a vigilar.
  • Conviene no olvidar que la rentabilidad pro forma asume la integración exitosa y la estabilidad de los contratos actuales; cualquier desviación en los costes operativos o en la ocupación podría recortar ese EBITDA esperado.

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