Wall Street ve un mercado multimillonario de robots humanoides: dos proveedores ganan igual

El mercado de robots humanoides podría pasar de 2.300 a 43.800 millones de dólares en una década. En vez de apostar por el fabricante ganador, dos proveedores de componentes —Hesai Group y Parker-Hannifin— cobran sin importar quién se lleve el gato al agua.
El mercado de robots humanoides está en ebullición. Un informe de Global Growth Insights calcula que valía 2.300 millones de dólares en 2025 y que llegará a 43.800 millones en 2035, lo que equivale a un crecimiento anual compuesto del 35,18%. Ante ese panorama, la tentación es buscar al fabricante de robots que se comerá el mercado. Pero hay otra vía, más rápida y bastante más predecible: invertir en las empresas que les venden los componentes. En esa lista aparecen dos nombres con perfiles muy distintos: la china Hesai Group (cotiza en el Nasdaq bajo el ticker HSAI) y la estadounidense Parker-Hannifin (cotiza en Nueva York con el ticker PH). Ambas ya crecen a doble dígito, en parte gracias a ese papel de proveedoras.
Hesai es uno de los líderes mundiales en sistemas lidar 3D de alto rendimiento. Traducido: es el "ojo" que mide distancias con precisión milimétrica. Las cámaras aportan contexto visual, pero el lidar funciona en oscuridad total, con deslumbramiento o en entornos complicados, algo clave cuando un robot tiene que moverse sin chocar con nada ni con nadie. Su gran ventaja es la escala: mientras muchas 'startups' del sector lidar pelean con la rentabilidad unitaria, Hesai ya produce en volumen para sistemas de ayuda a la conducción (ADAS) y robótica industrial, y ha miniaturizado los componentes láser en chips de silicio para fabricar más barato. En su segundo trimestre envió 142.371 unidades, un 193% más que un año antes, frente al 60% de crecimiento del lidar para automoción. Los ingresos fueron de 860,8 millones de yuanes (128,3 millones de dólares), un 21,9% más, con un beneficio neto de 10,5 millones de dólares, un 60% superior y su quinto trimestre consecutivo en números verdes. Su margen bruto ronda el 40,6%, su capitalización es de unos 2.100 millones de dólares y la acción ronda los 16 dólares, con un rango en el último año entre 14,29 y 29,35 dólares.
Parker-Hannifin juega en otra liga. Es un gigante industrial de 120.000 millones de dólares de capitalización especializado en actuadores electromecánicos de precisión, servomotores, engranajes planetarios y sistemas hidráulicos: la 'fontanería' que hace que las articulaciones, las extremidades y el control de movimiento de un robot funcionen. Su gran baza es que casi todos los fabricantes de robots dependen de proveedores de control de movimiento, así que comprar Parker es exponerse a quien gane la carrera sin tener que elegir ganador. Además, sus piezas son tan especializadas que cambiar de proveedor sale caro, lo que fideliza a los clientes. En su último trimestre fiscal facturó 5.800 millones de dólares, un récord y un 9,8% más interanual; el beneficio por acción fue de 8,54 dólares (+19%) y la cartera de pedidos pendientes alcanzó los 12.800 millones, frente a 7.400 millones un año antes. Cotiza alrededor de 952 dólares y sube cerca de un 9% en lo que va de ejercicio.
A eso se suma el dividendo, que es su gran seña de identidad: lleva 70 años consecutivos subiéndolo, incluido un 11% este año hasta los 2 dólares por acción (rentabilidad en torno al 0,80%). Eso le convierte en uno de los llamados 'Dividend Kings', el club de compañías que han elevado su pago durante 50 años o más. Dentro de ese grupo, solo American States Water (72 años) y Dover (71) llevan una racha más larga, y Parker ha incrementado su retribución un 215% en la última década. ¿Cómo se lo puede permitir? Porque su caja libre no deja de crecer: 4.400 millones de dólares el pasado trimestre, un 15,8% más. Es decir, exposición a una tecnología emergente con el colchón de un negocio muy rentable que reparte dinero al accionista.
En resumen, son dos formas muy distintas de jugar la misma película: Hesai es crecimiento puro, más volátil y con la vista puesta en el despegue de la robótica; Parker es estabilidad, dividendo y una opción gratuita sobre esa misma tendencia. Ninguna de las dos acciones está disparándose ahora mismo —Hesai cae cerca de un 17% y Parker sube en torno a un 9%—, lo que refleja que el mercado todavía mira con cautela un negocio que promete mucho a largo plazo pero que aún no se ve con claridad en las cuentas del día a día.
El análisis de Salseo
- El negocio real está en vender las palas, no en buscar el oro: casi todos los fabricantes de robots humanoides compran los mismos sensores y actuadores, así que no hace falta acertar qué compañía ganará la carrera, solo que la carrera se corra. El riesgo deja de ser 'empresa concreta' y pasa a ser 'mercado que no arranca'.
- En Hesai la escala es el foso defensivo. Fabricar lidar en volumen para ADAS ya le permite amortizar la I+D y bajar el coste por sensor, y el salto del 193% en unidades frente al 60% de automoción indica que la robótica empieza a pesar de verdad. La señal a vigilar: si esa ventaja de coste se traduce en margen cuando los fabricantes de robots aprieten los precios, o si acaba siendo una guerra de precios que se coma el 40,6% de margen bruto.
- Parker-Hannifin no es una apuesta por la robótica, es un negocio industrial sólido que incluye una opción gratuita sobre ella: 70 años subiendo dividendo y 4.400 millones de caja libre. Ojo al matiz, porque la cartera de pedidos pasó de 7.400 a 12.800 millones y eso significa que parte de las expectativas ya está en el precio: cotiza a más de 950 dólares y llegó a superar los 1.099 en el último año.
- Lectura contraria: los 43.800 millones de dólares para 2035 son una proyección de mercado, no pedidos en firme. El artículo no desglosa cuánto de la facturación actual de ninguna de las dos viene ya de robots humanoides, así que hoy el impacto en las cuentas es pequeño. La señal concreta que lo cambiaría todo sería ver por primera vez una línea de ingresos específica de robótica humanoide en sus resultados, y en el caso de Hesai, contratos con fabricantes fuera de China.