Wall Street respira tras el batacazo, pero Intel cae pese a un resultado histórico

Los mercados rebotan tímidamente tras la peor sesión en un mes, aunque el gigante de los chips no convence con sus cuentas récord. El foco sigue en la geopolítica y los aranceles.
Las bolsas estadounidenses abrieron este viernes con signo mixto, intentando sacudirse el fuerte varapalo de la sesión anterior. El Dow Jones subía unos 40 puntos y el S&P 500 se anotaba un leve 0,13%, mientras el Nasdaq Composite cedía otro 0,13%, aún tocado por el desplome del jueves, cuando los tres índices firmaron su mayor caída diaria en un mes.
El detonante de aquel batacazo fue el creciente escepticismo sobre el gasto en inteligencia artificial (IA) tras los resultados de Alphabet y Tesla. Los inversores empiezan a mirar con lupa la rentabilidad de esas inversiones multimillonarias, y el nerviosismo se ha contagiado a todo el sector tecnológico.
En medio de ese ambiente, Intel presentó unas cuentas del segundo trimestre que, sobre el papel, eran para celebrar. La compañía superó las expectativas de Wall Street, pronosticó ingresos y beneficios por encima de lo estimado y anunció un aumento del gasto para los próximos dos años. Además, registró un crecimiento de ingresos del 25%, el mayor desde el tercer trimestre de 2011. Sin embargo, sus acciones cayeron alrededor de un 1,14%.
El motivo de esta aparente contradicción está en el contexto general del sector. Los inversores ya no se conforman con buenos números: exigen eficiencia y retornos claros de las inversiones en IA. El mercado está en modo "selectivo", premiando solo a las empresas que demuestran una ejecución operativa impecable y castigando a las que, como Intel, anuncian más gasto sin una hoja de ruta de rentabilidad inmediata.
Más allá de los chips, otros frentes mantienen en vilo a los mercados. La escalada de tensiones en Oriente Medio, con posibles acciones militares de Estados Unidos contra Irán, y los nuevos aranceles del 10% al 12,5% anunciados por la administración Trump sobre productos de 60 países añaden presión. Aunque el petróleo cedió el viernes (el Brent bajó a unos 97 dólares por barril), el temor a un repunte de la inflación y a nuevas subidas de tipos de la Reserva Federal sigue muy presente. De hecho, la probabilidad de una subida de tipos en la reunión de la próxima semana ha pasado del 12% al 33% en solo siete días. Con todo, los principales índices se encaminan a cerrar la semana en rojo por segunda o tercera semana consecutiva.
El análisis de Salseo
- El castigo a Intel pese a sus cifras récord confirma que el mercado ha cambiado de chip con la IA: ya no basta con gastar más, hay que demostrar que ese gasto se traduce en beneficios tangibles. La compañía no ha sabido transmitir esa confianza.
- La resaca de Alphabet y Tesla ha elevado el listón para todo el sector tecnológico. Los inversores están discriminando entre empresas que ejecutan bien y las que solo prometen. Esto puede provocar una rotación hacia valores más defensivos o con retornos más visibles.
- La combinación de tensiones geopolíticas y aranceles es un cóctel peligroso para la inflación. Si el petróleo se mantiene alto o los aranceles encarecen las importaciones, la Fed podría verse obligada a subir tipos, justo lo contrario de lo que espera un mercado acostumbrado a la ayuda de los bancos centrales.
- La próxima semana será clave: los resultados de Microsoft, Amazon y Meta darán una visión mucho más completa del gasto en infraestructura de IA. Si estos gigantes también decepcionan, la corrección tecnológica podría ir a más.