Wall Street se la juega al IPC de julio: futuros al alza y el foco en la inflación

Los futuros apuntan a una apertura en verde tras dos jornadas de caídas. Los inversores digieren resultados tecnológicos y esperan el dato de inflación de julio, que podría marcar el ritmo de la Reserva Federal.
Los mercados estadounidenses se preparan para una sesión de alto voltaje. Los futuros de los principales índices cotizan con subidas moderadas este miércoles, después de que el S&P 500 y el Nasdaq encadenaran dos días consecutivos de pérdidas. La resaca de los resultados empresariales del sector tecnológico y la inminente publicación del Índice de Precios al Consumo (IPC) de julio mantienen en vilo a los inversores.
El dato de inflación es, sin duda, el plato fuerte de la jornada. Los analistas esperan que el IPC general muestre un incremento interanual del 3,3%, ligeramente por encima del 3,0% registrado en junio. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, se situaría en el 4,7%. Estas cifras serán clave para calibrar los próximos pasos de la Reserva Federal en su lucha contra la subida de precios.
En el frente empresarial, los inversores siguen asimilando la oleada de resultados trimestrales. Las grandes tecnológicas han acaparado la atención, con reacciones dispares en bolsa. Mientras algunos valores han sufrido castigos por guías decepcionantes, otros han logrado mantener el tipo. La temporada de ganancias está ofreciendo una foto desigual de la salud corporativa, lo que añade incertidumbre al mercado.
Compañías como CoreWeave y Super Micro Computer, ambas cotizadas y con fuerte exposición a la infraestructura de inteligencia artificial, están en el punto de mira. El auge de la IA generativa ha disparado la demanda de servidores y centros de datos, pero los inversores empiezan a exigir resultados tangibles. Cualquier señal de ralentización en este segmento podría tener un impacto significativo en estas firmas.
Con los índices cerca de máximos anuales, el mercado se muestra sensible a cualquier sorpresa. Un IPC más alto de lo esperado podría avivar los temores a nuevas subidas de tipos, mientras que una lectura benigna daría alas a los alcistas. La sesión promete movimientos bruscos en función del dato.
El análisis de Salseo
- El IPC de julio es la última gran referencia antes de la reunión de septiembre de la Fed. Si la inflación subyacente se resiste a bajar, el mercado interiorizará que los tipos seguirán altos más tiempo, lo que suele penalizar a las tecnológicas de alto crecimiento como las vinculadas a la IA.
- La reacción a los resultados de las grandes tecnológicas muestra que el listón está muy alto. Ya no basta con batir expectativas: el mercado castiga cualquier atisbo de debilidad en las guías futuras. Esto es especialmente relevante para empresas como CoreWeave y Super Micro, cuyo valor depende de que la fiebre de la IA no se enfríe.
- El sentimiento es frágil tras dos días de caídas. Un dato de inflación en línea o por debajo de lo esperado podría desencadenar un rebote de alivio, pero si el IPC sorprende al alza, la corrección podría acelerarse. La clave estará en la inflación de servicios, el componente más vigilado por la Fed.
- Más allá del dato general, conviene fijarse en la evolución de los alquileres y los salarios dentro del informe. Son los motores más inerciales de la inflación y los que determinarán si la Fed puede cantar victoria o necesita apretar más el grifo del crédito.