Financiación

Waymo (Alphabet) amplía a 5.000 millones su primera emisión de deuda

·NeutralImpacto medio
Waymo (Alphabet) amplía a 5.000 millones su primera emisión de deuda

La filial de conducción autónoma de Alphabet sube el tamaño de su estreno en los mercados de crédito hasta 5.000 millones de dólares, con PIMCO, Blackstone y Sixth Street entre los prestamistas y Goldman Sachs organizando la operación.

Waymo, la filial de conducción autónoma de Alphabet —la matriz de Google—, ha ampliado el tamaño de su primera gran operación de deuda hasta los 5.000 millones de dólares. Según adelanta Bloomberg, citando a personas familiarizadas con la operación, entre los participantes en el préstamo figuran nombres de peso en el mundo del crédito como Pacific Investment Management (PIMCO), Blackstone y Sixth Street Partners. La colocación ha corrido a cargo de Goldman Sachs, que ha actuado como coordinador de la operación, y está previsto que el préstamo quede cerrado en los próximos días.

Para entender la relevancia de la cifra hay que aterrizar dos conceptos. Cuando una empresa "levanta deuda" no hace otra cosa que pedir dinero prestado a inversores, comprometiéndose a devolverlo con unos intereses. Y aquí el interés tiene truco: el préstamo se ha colocado a 5,25 puntos porcentuales por encima del tipo de referencia del mercado, lo que se conoce como el "diferencial". Traducido: cada punto de ese diferencial es la prima extra que exigen los prestamistas por asumir el riesgo de que Waymo les devuelva el dinero. Cuanto más alto es el diferencial, más recelo (o más exigencia de rentabilidad) están poniendo quienes ponen el dinero. Lo llamativo es, además, que Waymo haya salido a los mercados por su cuenta en lugar de tirar directamente del balance de Alphabet: es su primera emisión de deuda y, por tanto, la primera vez que el mercado pone precio al riesgo del negocio de robotaxis como algo separado de su matriz.

El contexto explica el movimiento. El negocio del coche autónomo es intensivo en capital: hay que fabricar y mantener flotas, instalar sensores y sistemas de cómputo, levantar mapas, gestionar centros de operaciones y ampliar ciudad a ciudad antes de que lleguen los ingresos. Waymo lleva tiempo extendiendo su servicio y, de hecho, esta misma semana anunciaba el arranque de la conducción totalmente autónoma en Detroit, un paso más en su expansión por Estados Unidos. Cada nueva plaza implica inversión por adelantado, y ahí es donde entra una financiación de este tamaño.

Que la operación se haya ampliado respecto al tamaño inicial previsto es una señal de que la demanda de los inversores ha superado la oferta, algo habitual cuando el mercado tiene hambre por colocar dinero en historias de crecimiento con buena firma detrás. También lo es que participen fondos especializados en crédito y no solo bancos tradicionales. Para el inversor de a pie, la lectura práctica es sencilla: Waymo sigue quemando dinero para crecer, pero ha encontrado quien se lo preste a lo grande.

El análisis de Salseo

  • Primera vez que Waymo pide dinero en los mercados por su cuenta en lugar de apoyarse en el balance de Alphabet. Eso tiene una consecuencia muy concreta: a partir de ahora existe una 'tasa Waymo', un precio de referencia que el mercado asigna al riesgo del negocio de robotaxis por separado. Si en futuras emisiones ese diferencial baja, significará que la confianza en el negocio ha subido; si sube, será todo lo contrario.
  • Que la operación se haya ampliado hasta 5.000 millones indica que sobraban inversores dispuestos a entrar. Los nombres que aparecen (PIMCO, Blackstone, Sixth Street) son fondos de crédito acostumbrados a asumir estructuras complejas a cambio de rentabilidad alta, no bancos que prestan por relación comercial. Es dinero que busca ganar, y su presencia es un termómetro del apetito que existe hoy por financiar la conducción autónoma.
  • El precio del préstamo es la parte menos amable: 5,25 puntos por encima del tipo de referencia es un sobrecoste considerable comparado con lo que paga una gran tecnológica consolidada en los mercados. Esa diferencia es, en la práctica, lo que el mercado piensa que vale el riesgo de Waymo. No es necesariamente una mala noticia, pero sí revela que el negocio aún se financia como una apuesta de crecimiento, no como una máquina de beneficios.
  • La letra pequeña que el titular no cuenta: pasar la factura a los mercados de deuda alivia, al menos en parte, la presión sobre las cuentas de Alphabet, que hasta ahora cargaba con el coste de la expansión. La señal a vigilar es si Waymo repite en los mercados en los próximos trimestres y a qué diferencial lo hace: sería la mejor pista de si el negocio se acerca o no a sostenerse por sí mismo, especialmente en un sector donde compiten gigantes como Tesla o los operadores chinos.

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Fuente: TheFly