Waymo cierra un préstamo de 5.000 millones con Blackstone y PIMCO para acelerar sus robotaxis

Waymo, la filial de coches autónomos de Alphabet, firma su primera financiación vía deuda: 5.000 millones de dólares con grandes fondos para expandir su servicio de taxi sin conductor en EE. UU., Europa y Japón.
Waymo, la empresa de vehículos autónomos que cuelga de Alphabet (la matriz de Google), ha cerrado su primera financiación mediante deuda: un préstamo de 5.000 millones de dólares con una lista de prestamistas de primer nivel. Entre ellos aparecen PIMCO, Blackstone, Sixth Street, Capital Group, Loomis Sayles, T. Rowe Price, Apollo, Blue Owl, Diameter Capital Partners, Franklin Templeton, Fidelity Management & Research, HPS Investment Partners y Oaktree. Goldman Sachs actuó como único coordinador principal de la operación. La compañía ha descrito esta financiación como un paso importante en su evolución hacia una "empresa comercial en plena escala".
Hasta ahora Waymo se había financiado con dinero de su matriz y de inversores externos. En febrero levantó 16.000 millones de dólares en capital (acciones) en una ronda que disparó su valoración hasta los 126.000 millones, liderada por Dragoneer Investment Group, DST Global y Sequoia Capital, con Alphabet apoyando la operación y manteniéndose como inversor mayoritario. Antes había captado 5.600 millones en una ronda Serie C en 2024, 2.500 millones en 2021 y 3.200 millones en 2020. Es decir, esta es la primera vez que Waymo pide prestado en lugar de vender trozos de la empresa.
El dinero llega en plena expansión. Waymo nació como proyecto de conducción autónoma dentro de Google, pasó años probando su tecnología en carreteras públicas de Silicon Valley y el Área de la Bahía, y en 2016 desembarcó en Phoenix, que se convirtió en su primer mercado de robotaxi. En agosto de 2023 obtuvo el permiso definitivo para operar un servicio de taxi sin conductor y cobrar por los trayectos en California, lo que dio el pistoletazo de salida a su estrategia comercial. Desde entonces se ha extendido a varias ciudades californianas (Los Ángeles, San Francisco y, más recientemente, San Diego) y a otros mercados estadounidenses como Austin, Dallas y Houston en Texas, y Miami, Orlando y Tampa en Florida. En total, ya opera en 15 mercados. Además, está haciendo pruebas en Londres y Tokio y planea lanzarse comercialmente en esas ciudades.
El crecimiento también ha traído más miradas y más críticas. La Oficina de Investigación de Defectos de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA) abrió una investigación sobre el comportamiento ilegal de los robotaxis de Waymo alrededor de autobuses escolares. El mismo regulador federal lanzó otra investigación después de que un robotaxi atropellara a un niño cerca de un colegio: el pequeño sufrió heridas leves y el impacto se produjo a unas 6 millas por hora. A comienzos de año, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) abrió su propia investigación tras detectarse que los vehículos de Waymo se saltaron el stop de autobuses escolares detenidos en varias ocasiones y en al menos dos estados.
Para el inversor, la noticia se lee sobre todo como un mensaje sobre Alphabet: su apuesta por el coche autónomo ya no se sostiene solo con cheques de la casa madre, sino que empieza a financiarse en los mercados como un negocio con ingresos. Waymo no cotiza por separado, así que la vía para exponerse a esta historia sigue siendo la acción de Alphabet, que de momento mantiene la mayoría del capital.
El análisis de Salseo
- Que Waymo pida deuda por primera vez, y no más capital de Alphabet, tiene su lógica: quien presta cobra intereses sí o sí, así que una docena de fondos han tenido que ver cifras de ingresos que les convencen. Si el negocio no facturara de verdad, nadie arriesgaría 5.000 millones a tipo de interés. Es una señal de madurez más que un simple titular de financiación.
- Fíjate en quién presta: Apollo, Oaktree, Blue Owl, HPS, Sixth Street, PIMCO... prácticamente todo el gran crédito privado. Cuando ese tipo de fondos compite por entrar, suele significar que el riesgo percibido ha bajado y que Waymo ya se financia como una empresa con flota, clientes y facturación, no como una startup. Además, hacerlo vía deuda evita diluir aún más la participación de Alphabet.
- El cuello de botella ya no es el dinero, son los permisos. Waymo va sobrada de caja, pero acumula investigaciones federales abiertas: la de los autobuses escolares y la del atropello leve a un niño. Un informe duro de la NHTSA puede frenar su expansión en Estados Unidos mucho más que cualquier problema de financiación, así que ese es el dato que conviene seguir.
- El salto a Londres y Tokio es la auténtica prueba de fuego: hacer pruebas con coches no es lo mismo que cobrar por llevar pasajeros, y cada país tiene su propia normativa. La primera tarifa cobrada en Europa o Japón sería el hito que de verdad movería la valoración de Waymo; este préstamo, en cambio, es sobre todo una señal de que la maquinaria está engrasada.