Waymo aterriza en Múnich: probará sus coches autónomos en Alemania

Waymo, la filial de Alphabet, probará sus vehículos autónomos en Múnich en las próximas semanas para preparar un servicio de taxi autónomo en Alemania a finales de 2027. Mientras, la competencia europea ya se mueve: Zagreb estrenó el robotaxi vía Uber la semana pasada.
Waymo, la división de conducción autónoma de Alphabet, ha anunciado que comenzará a probar sus vehículos en Múnich en las próximas semanas. Es el primer paso del plan para lanzar un servicio de transporte autónomo comercial en Alemania, una carrera que la compañía espera completar a finales de 2027. Múnich se convierte así en la puerta de entrada de Waymo al mercado alemán, su apuesta para asentar su tecnología fuera de Estados Unidos.
Las pruebas no empezarán en modo autónomo. Según la compañía, los coches circularán primero de forma manual para mapear las calles de la ciudad, y después contarán con ingenieros especializados en el asiento del conductor para ir comprobando el sistema. El objetivo es que la tecnología de Waymo se adapte a las condiciones de conducción de Múnich antes de dar el salto al servicio comercial. La conducción en una gran ciudad europea tiene códigos, señales y normas que el modo autónomo debe aprender antes de operar sin ayuda.
Waymo ha confirmado que ya mantiene contactos con autoridades locales, estatales y federales alemanas para conseguir las aprobaciones regulatorias necesarias. Además, planea invertir en operaciones de flota local y crear puestos de trabajo cualificados en Múnich mientras prepara el lanzamiento. El visto bueno de las administraciones será clave para cumplir el calendario: de ello depende que el servicio pueda arrancar en 2027.
La decisión llega cuando el robotaxi europeo ya ha visto movimientos. La semana pasada, Uber, Verne y Pony.ai estrenaron servicios de conducción autónoma en Zagreb, lo que convirtió a la capital croata en la primera ciudad europea donde se puede reservar un vehículo sin conductor a través de la aplicación de Uber. Waymo, por tanto, no correrá solo: llega a Europa cuando sus rivales ya han tomado posiciones, aunque el mercado alemán sigue siendo un premio codiciado y todavía abierto.
El anuncio se enmarca en el momento de expansión que vive Waymo. La compañía captó 16.000 millones de dólares a principios de año con una valoración de 126.000 millones, lo que da idea de la ambición de Alphabet con los robotaxis. Alemania no será solo una prueba tecnológica: será un test de si Waymo puede trasladar su modelo fuera de casa y sostener unas cifras que ya lo convierten en uno de los proyectos más caros y observados del sector.
El análisis de Salseo
- El movimiento tiene más de regulatorio que de tecnológico: Waymo ya ha demostrado su sistema en varias ciudades de EE. UU., pero Alemania es un examen distinto. La fase de mapeo manual y las conversaciones con las autoridades locales, estatales y federales serán la verdadera vara de medir; si Múnich se atasca en los permisos, el objetivo de 2027 se aleja.
- Waymo llega tarde a Europa y lo sabe. Mientras Uber, Verne y Pony.ai ya operan en Zagreb, Alphabet necesita Europa para justificar una valoración de 126.000 millones de dólares: el mercado europeo, y Alemania en particular, es el siguiente campo de batalla del robotaxi y nadie ha ganado todavía.
- Que las primeras pruebas se hagan con conductores de seguridad y en modo manual no es un paso atrás, sino una forma de adaptar el software a una conducción distinta. Lo que para el público puede sonar a 'poco autónomo' es en realidad el método de Waymo: mapear primero, validar después y escalar al final. La señal a vigilar será cuándo pasan de circulación manual a pruebas realmente autónomas en Múnich.
- Ojo con el calendario: el servicio comercial no está previsto hasta finales de 2027, así que este anuncio no cambia las cuentas de Alphabet a corto plazo. La noticia es más una apuesta estratégica de largo recorrido que un evento con impacto inmediato en resultados; quien invierta en GOOGL buscando un efecto rápido en esta noticia puede llevarse un chasco.