Mercado

Waymo reactiva sus robotaxis en San Antonio cinco meses después de las inundaciones

·NeutralImpacto bajo
Waymo reactiva sus robotaxis en San Antonio cinco meses después de las inundaciones

Waymo vuelve a ofrecer viajes de pago en San Antonio (Texas) tras el parón provocado por una riada que arrastró uno de sus vehículos en abril. La empresa dice haber retocado el software para que los coches detecten mejor el agua estancada.

Waymo ha vuelto a poner en marcha su servicio de robotaxis en San Antonio (Texas) cinco meses después de que uno de sus vehículos fuera arrastrado por una riada repentina. La compañía de coches sin conductor reanuda así la actividad en esa ciudad, según adelantó el San Antonio Express-News y recoge después TechCrunch.

El episodio se remonta a abril, cuando las lluvias torrenciales dejaron atrapados a varios robotaxis de Waymo. Los vehículos reducían la velocidad, pero no llegaban a detenerse del todo al acercarse a calles anegadas. La empresa acabó emitiendo en mayo una retirada (un 'recall') y decidió restringir la circulación de sus coches en zonas con riesgo elevado de inundación. En esas mismas fechas también hizo una pausa breve en otras ciudades de Texas, servicios que ya ha recuperado.

El reinicio en San Antonio se hará con docenas de vehículos que cubrirán una zona de 60 millas e incluirá el centro de la ciudad y el aeropuerto internacional de San Antonio. Según explicó la compañía al citado periódico, ha introducido cambios en su software para que los robotaxis detecten y eviten mejor el agua estancada en el futuro. Con esta reapertura, Waymo ya ofrece viajes de pago en 15 ciudades de Estados Unidos.

La noticia importa porque toca justo el punto donde se juega la credibilidad de la conducción autónoma: los casos raros. Un coche que circula bien por autopista no demuestra gran cosa; lo que de verdad pone a prueba la tecnología son situaciones sucias y poco frecuentes, como una calle inundada en la que el vehículo tiene que decidir si sigue o se para. Cada pausa de servicio, además, recuerda que el negocio del robotaxi no depende solo de la tecnología, sino también del permiso de las ciudades y de la paciencia del público cuando algo sale mal.

Para el sector, el detalle relevante es que el fallo se ha corregido por software y no cambiando piezas. Eso permite arreglar una flota entera en remoto de un día para otro, pero también implica que un solo error de criterio puede dejar fuera de juego a cientos de coches a la vez.

El análisis de Salseo

  • El problema no era el coche, era la decisión: los vehículos frenaban pero no se detenían ante calles anegadas. Ese matiz importa porque apunta a un fallo de criterio del software (qué hacer cuando el entorno no está claro) más que a un problema de sensores o de mecánica.
  • La solución ha llegado vía actualización de software, sin tocar el vehículo. Es la gran ventaja del robotaxi frente al coche tradicional: un fallo detectado en un coche se corrige en toda la flota a la vez. La cara B es la misma: un error de criterio puede paralizar cientos de vehículos en cuestión de días, como ya pasó en Texas.
  • El negocio se mide en ciudades encendidas y apagadas. Waymo ya opera en 15 ciudades de EE. UU., pero cada apertura o pausa depende de dos factores que no controla del todo: el permiso de las autoridades locales y el clima extremo, cada vez más frecuente. La expansión no es una línea recta, es un mapa que se va rellenando y vaciando.
  • Señal concreta a vigilar: si en los próximos meses vuelve a haber una pausa por inundaciones en otra ciudad, dejará de ser un incidente aislado y se convertirá en un patrón. Ahí los reguladores locales y los competidores de robotaxi tendrán munición para pedir más controles o retrasar permisos.

Empresas mencionadas

Fuente: TechCrunch