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Waymo abre sus robotaxis a adolescentes desde 13 años y arranca en Nashville

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Waymo abre sus robotaxis a adolescentes desde 13 años y arranca en Nashville

La filial de Alphabet permite que chicos de 13 a 17 años pidan un robotaxi por su cuenta en Nashville, siempre con la cuenta vinculada a un padre o tutor. Es su segunda ciudad con cuentas para menores y promete más.

Waymo, la empresa de coches autónomos propiedad de Alphabet, ha decidido que su próxima vía de crecimiento son los adolescentes. La compañía permitirá que chicos y chicas desde los 13 años utilicen su servicio de robotaxi en Nashville, una ciudad a la que quiere llegar con un tipo de pasajero que hasta ahora dependía de sus padres o del transporte público para ir al colegio, al trabajo o a sus actividades.

No es un experimento aislado. Nashville se convierte en la segunda ciudad con cuentas para adolescentes, después de que el programa se estrenara en Phoenix el año pasado. Un portavoz de Waymo ha asegurado a TechCrunch que esta será "la primera de muchas" aperturas en distintos mercados que usan la aplicación de la compañía durante los próximos meses, y que abrirán este tipo de cuentas allí donde sus operaciones sean lo bastante maduras y la regulación local lo permita. La elección de Nashville no es casual: aunque es un mercado relativamente nuevo (el servicio arrancó en abril de 2026 en un área de 50 millas cuadradas), cuenta con el respaldo de los líderes locales, y a principios de mes sus robotaxis empezaron a aparecer también en la aplicación de Lyft.

El funcionamiento es sencillo, pero con letra pequeña. La cuenta del menor debe estar vinculada a la de un padre, madre o tutor legal, y una vez activada el adolescente puede pedir viajes autónomos por cualquier punto del área de servicio de Waymo en Nashville. Además, puede llevar acompañantes: hasta tres invitados de entre 13 y 17 años. La empresa no ha detallado cómo verificará esas edades, un detalle nada menor porque abre la puerta a que cuatro chavales de 16 años anden sueltos por la ciudad en un coche sin conductor. Ese mismo factor es, para muchos padres, parte del atractivo: prefieren que sus hijos suban a un robotaxi antes que a un coche conducido por otro adolescente.

El movimiento se entiende mejor mirando las cifras. Los viajes de pago de Waymo se han multiplicado por diez en dos años: pasaron de 50.000 semanales en mayo de 2024 a más de medio millón por semana a comienzos de este año. En ese mismo periodo ha lanzado el servicio en una docena de ciudades y solo en el último mes ha abierto en Denver, Las Vegas, San Diego y Tampa. Con esa maquinaria ya engrasada, sumar adolescentes es una forma de exprimir una flota costosa con un público que no puede conducir y que, por tanto, no tiene alternativa propia al volante.

El análisis de Salseo

  • El negocio del robotaxi tiene costes fijos enormes (los coches y su mantenimiento), así que cada asiento vacío es dinero perdido. Los adolescentes son un pasajero cautivo que no puede conducir, y encima cada viaje teen permite hasta tres acompañantes: más gente por trayecto sin sumar kilómetros, justo lo que mejora la rentabilidad de una flota.
  • Lo relevante no es el titular simpático, sino lo que revela: Waymo ya no compite por demostrar que su tecnología funciona, sino por llenar asientos. Que dedique esfuerzo a un nicho como los menores indica que el cuello de botella ha dejado de ser la conducción autónoma y ahora es la demanda y el visto bueno de los reguladores locales.
  • La letra pequeña es el riesgo: Waymo no ha explicado cómo verificará las edades ni cómo gestionará la responsabilidad si algo sale mal con menores a bordo. Un solo incidente con chavales en un coche sin conductor puede dar munición a los reguladores y frenar la expansión, y la propia empresa admite que solo abrirá cuentas teen donde las normas locales se lo permitan.
  • La métrica a vigilar es doble: cuántas ciudades nuevas se van sumando y si se mantiene el ritmo de viajes de pago, que pasó de 50.000 a más de 500.000 semanales en dos años. Si el crecimiento aguanta mientras se abre en más mercados y llegan competidores, será la prueba de que el modelo escala de verdad; si se estanca, la expansión a adolescentes se quedará en anécdota.

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Fuente: TechCrunch