Regulación

Waymo y los robotaxis, en el punto de mira por sus fallos con emergencias

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Waymo y los robotaxis, en el punto de mira por sus fallos con emergencias

Un nuevo proyecto de ley en EE.UU. busca obligar a los operadores de vehículos autónomos a cumplir estándares de respuesta ante emergencias, tras repetidos incidentes que han bloqueado ambulancias y escenas de crimen.

Los robotaxis vuelven a estar en el ojo del huracán. Esta vez no por su conducción, sino por cómo reaccionan (o no) cuando se encuentran con una emergencia. Waymo, la empresa de vehículos autónomos de Alphabet, y otros operadores del sector se enfrentan a un nuevo proyecto de ley en Estados Unidos que podría cambiar las reglas del juego.

El congresista demócrata Kevin Mullin ha presentado la llamada 'AV Emergency Response Coordination Act', una propuesta que obligaría a los desarrolladores de vehículos autónomos a cumplir unos estándares mínimos de seguridad nacional en su interacción con los servicios de emergencia. La ley surge después de una serie de incidentes preocupantes: robotaxis que bloquean el paso a ambulancias y camiones de bomberos, que se meten en escenas de crimen activas o que simplemente ignoran señales como conos y bengalas.

La investigación de TechCrunch destaca que, en varios casos, los primeros respondedores tuvieron que tomar el control manual de los vehículos de Waymo para sacarlos del medio. El jefe de bomberos de San Francisco, Dean Crispen, ha señalado que los robotaxis a menudo recogen y dejan pasajeros justo delante de los parques de bomberos, obstruyendo el acceso en momentos críticos. La ciudad californiana, donde Waymo ya opera cientos de taxis sin conductor para clientes de pago, se ha convertido en el epicentro de estas tensiones.

El proyecto de Mullin no se queda en meras recomendaciones. Exigiría a las empresas protocolos claros de emergencia, una línea directa 24 horas para que las autoridades puedan contactarlas y, sobre todo, daría poder a los funcionarios para crear 'geovallas' que limiten dónde pueden circular estos vehículos durante una emergencia. Esta última medida es especialmente relevante, ya que permitiría a las ciudades restringir el movimiento de los robotaxis en tiempo real, sin depender de la buena voluntad de las compañías.

Waymo ha respondido diciendo que apoya desde hace tiempo un marco federal de estándares y que ya colabora con los servicios de emergencia. Sin embargo, la presión no viene solo del Congreso: el administrador de la NHTSA, Jonathan Morrison, envió una carta a los desarrolladores a principios de julio advirtiendo de un 'patrón claro de interferencias' y exigiendo soluciones antes de fin de mes. Ese plazo ya ha vencido, lo que aumenta el riesgo de acciones federales más duras. Además, el alcalde de San Francisco ha pedido a los reguladores estatales que refuercen las normas tras un atasco masivo el 4 de julio, agravado por robotaxis de Waymo que se quedaron sin batería en calles clave.

El debate está servido: ¿pueden los vehículos autónomos convivir con la imprevisibilidad de las emergencias urbanas? Mientras la tecnología avanza, los legisladores parecen decididos a que la seguridad no se quede atrás.

El análisis de Salseo

  • El verdadero riesgo para Waymo y Alphabet no es solo la mala prensa, sino la posibilidad de que las ciudades ganen poder para limitar sus operaciones en tiempo real mediante geovallas. Esto podría frenar la expansión y aumentar los costes operativos de forma significativa.
  • La carta de la NHTSA con un plazo ya vencido muestra que el regulador federal está perdiendo la paciencia. Si las empresas no presentan soluciones creíbles pronto, podrían enfrentarse a requisitos mucho más estrictos, como la obligación de tener un operador humano remoto por vehículo.
  • Aunque Waymo dice apoyar estándares federales, el historial de incidentes y la necesidad de que los bomberos muevan sus coches manualmente sugiere que la tecnología actual aún no está lista para entornos urbanos complejos. Esto podría retrasar la adopción masiva y la rentabilidad del negocio.
  • La presión política es bipartidista y local, lo que reduce la capacidad de la industria para bloquear la regulación. Si el proyecto de ley avanza, no solo afectará a Waymo, sino a todo el sector de robotaxis, justo cuando más necesita demostrar su viabilidad comercial.

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Fuente: TechCrunch