Waymo pone rumbo a Tokio: quiere taxis sin conductor en 2027

La filial de coches autónomos de Alphabet planea lanzar en Tokio su primer servicio comercial de taxis sin conductor en 2027, de la mano de la app japonesa GO y la operadora Nihon Kotsu. El calendario depende de que Japón cambie su normativa, que hoy obliga a llevar a una persona al volante.
Waymo, la división de conducción autónoma de Alphabet, quiere cruzar el charco. La compañía ha puesto fecha a su primer gran salto fuera de Estados Unidos: un servicio comercial de taxis sin conductor (lo que el sector llama 'robotaxi') en Tokio en 2027. Para ello se ha aliado con dos socios locales: GO, la aplicación japonesa para pedir taxis, y Nihon Kotsu, una de las operadoras de taxi más conocidas de la capital nipona. El objetivo declarado es montar el primer servicio comercial de taxis autónomos de Japón.
El plan arrancará con una flota reducida y se irá ampliando poco a poco hasta unos 100 vehículos, siempre que se obtengan los permisos necesarios y se cumplan los requisitos de seguridad. Los clientes podrán pedir el coche tanto desde la app de GO como desde la de Waymo. El reparto de tareas es claro: Nihon Kotsu se encarga de la operación sobre el terreno, GO de encajar la tecnología en el ecosistema de taxi que ya existe en el país y Waymo aporta su tecnología de conducción autónoma y los sistemas para gestionar la flota. No es un arranque desde cero: las tres compañías llevan probando vehículos autónomos en las calles de Tokio desde 2025, con el foco puesto en adaptar el sistema a las calles estrechas y al tráfico denso de la ciudad.
El obstáculo principal no es técnico, sino legal. La normativa japonesa actual exige que haya una persona sentada en el asiento del conductor, incluso en vehículos totalmente autónomos. Por eso las empresas han sido prudentes: la fecha definitiva del lanzamiento comercial se decidirá una vez conseguidos los permisos. Es decir, el 2027 es un objetivo, no una promesa cerrada.
El movimiento encaja en la estrategia de expansión global de Waymo, que según su propia web ya realiza más de 500.000 viajes autónomos a la semana en los principales mercados de Estados Unidos. Japón es un mercado atractivo por una razón muy concreta: la población envejece y hay escasez persistente de taxistas, así que un servicio sin conductor resuelve un problema real y no compite frontalmente con puestos de trabajo. La competencia no se queda quieta: este mismo año la empresa emergente estadounidense Nuro empezó a probar sus vehículos en Tokio, su primera incursión fuera de Estados Unidos, y lo hizo con Uber y Lucid Group como socios. Nuro, que cuenta con inversores como Nvidia y Toyota, se perfila como rival de Waymo y del Zoox de Amazon en una carrera por el robotaxi que ya es mundial.
Para el inversor, la clave está en las proporciones. Cien coches previstos para 2027 es calderilla dentro de las cuentas de Alphabet, y por eso la noticia vale más como señal estratégica que como impacto en resultados a corto plazo. Lo que sí conviene vigilar es si Waymo consigue replicar su modelo estadounidense fuera de casa sin tener que comprar flotas ni montar operaciones propias en cada país, y si el regulador japonés mueve ficha para permitir coches sin nadie al volante. Sin ese cambio normativo, el plan se queda en pruebas con conductor de acompañamiento.
El análisis de Salseo
- El cuello de botella no es la tecnología, es la ley: Japón exige hoy una persona en el asiento del conductor incluso en coches totalmente autónomos. Por eso la fecha de 2027 está condicionada a una reforma normativa, y ese cambio legal es la señal concreta que hay que seguir, más que los anuncios de Waymo.
- Tokio es un mercado casi ideal para el robotaxi: población envejecida y falta crónica de taxistas. A diferencia de Estados Unidos, donde el debate se centra en el empleo que se destruye, en Japón el argumento es que faltan conductores directamente. Eso reduce la resistencia política, pero también implica que las calles estrechas y el tráfico denso son un examen técnico más duro que el de las ciudades americanas.
- Waymo no va sola y eso es lo interesante: aprovecha la app de GO y la operación de Nihon Kotsu en lugar de montar su propio negocio desde cero. Es un modelo de expansión más barato y rápido, pero comparte los ingresos con socios locales y depende de ellos sobre el terreno. Habrá que ver si este esquema se convierte en la plantilla para otros países o si Waymo acaba necesitando comprar flota propia para controlar la experiencia.
- El detalle que el titular no cuenta: en Tokio ya se está moviendo la competencia, con Nuro probando junto a Uber y Lucid. Uber aparece aquí como plataforma que aloja tecnología de terceros, mientras Waymo demuestra que puede operar con su propia app sin depender de un agregador. La pregunta de fondo es si Waymo necesita a Uber en cada mercado o si Uber necesita a Waymo para no quedarse fuera del negocio del robotaxi.