Financiación

Wolfspeed logra un préstamo condicional de 1.500 millones del Departamento de Guerra de EE.UU.

·PositivoImpacto alto
Wolfspeed logra un préstamo condicional de 1.500 millones del Departamento de Guerra de EE.UU.

Wolfspeed ha recibido una carta de compromiso condicional del Departamento de Guerra estadounidense para financiar con hasta 1.500 millones de dólares, a 30 años, la producción de carburo de silicio en suelo americano. A cambio, el Gobierno podría acabar con hasta un 7,5% del capital de la compañía.

Wolfspeed ha dado un paso que, si se confirma, puede cambiar su futuro financiero: la compañía ha anunciado que ha recibido una carta de compromiso condicional del Departamento de Guerra de Estados Unidos —a través de su Office of Strategic Capital— para financiar con hasta 1.500 millones de dólares el desarrollo y la producción en suelo estadounidense de materiales de carburo de silicio (SiC) y de dispositivos de potencia de banda ancha (los conocidos como 'wide bandgap'), con un foco adicional en aplicaciones de seguridad nacional. El dinero llegaría en forma de préstamo a plazo garantizado y de primer rango ('senior secured delayed-draw term loan'), es decir, se podría ir disponiendo por tramos, y con un plazo de 30 años.

«El SiC y el GaN tienen aplicaciones críticas para la seguridad nacional», ha señalado el consejero delegado de Wolfspeed, Robert Feurle, que añade que con esta financiación la compañía estaría «bien posicionada no solo para seguir sirviendo al Departamento de Guerra, sino también para ampliar sus capacidades en beneficio de la seguridad nacional de Estados Unidos en su conjunto». El director financiero, Gregor van Issum, lo describe como «otro hito significativo» en los esfuerzos por optimizar la estructura de capital y mejorar la base financiera de la empresa, y subraya que, sujeto a condiciones, aportará capital a largo plazo para sus prioridades estratégicas y más flexibilidad. Eso sí, no es dinero a fondo perdido: si se firman los acuerdos definitivos, Wolfspeed tendría que emitir a favor del Departamento de Guerra unos 'warrants' (derechos para comprar acciones en el futuro) referenciados al precio medio ponderado de cotización (VWAP) que, en conjunto, podrían dar al Gobierno hasta un 7,5% del capital totalmente diluido. Esos derechos se irían emitiendo a medida que se desembolsaran los tramos del préstamo.

Por ahora, todo esto es un compromiso condicional y la letra pequeña es abundante. La operación exige superar una 'due diligence' sustancial, negociar y cerrar acuerdos definitivos, cumplir condiciones de cierre relevantes, obtener autorizaciones y aprobaciones gubernamentales, contar con las asignaciones presupuestarias correspondientes y lograr el consentimiento de terceros. La propia compañía advierte de que no hay garantía alguna de que esos acuerdos se firmen ni de que la financiación llegue a materializarse. Wolfspeed ha detallado la operación en un formulario 8-K presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).

El anuncio llega en un momento delicado para la empresa, que en las últimas semanas ha presentado resultados pro forma tras una reestructuración profunda y ha registrado una solicitud de venta de 58,15 millones de acciones por parte de accionistas actuales. El carburo de silicio y los dispositivos de potencia de banda ancha son la base de componentes que manejan mucha energía con pocas pérdidas, algo clave en coches eléctricos, electrónica industrial, renovables y equipos de defensa, de ahí que Washington los trate como tecnología estratégica y esté dispuesto a poner dinero público a muy largo plazo.

El análisis de Salseo

  • El titular dice 1.500 millones, pero hoy no entra ni un dólar en caja: es una carta de compromiso condicional que exige 'due diligence', contratos definitivos, autorizaciones del Gobierno y que el Congreso apruebe los fondos. El catalizador real no es este anuncio, sino cada hito de cierre; si el proceso se atasca, Wolfspeed se queda como estaba, con su estructura de capital intacta.
  • El dinero no es gratis. El Departamento de Guerra recibiría derechos para comprar hasta un 7,5% del capital totalmente diluido, referenciados al precio medio de la acción y emitidos tramo a tramo. Traducción: cuanto más dinero se dispare, más trozo del futuro de la compañía pasa a manos públicas y más se diluyen los accionistas actuales. Es deuda, sí, pero con un pago en participación.
  • Un préstamo a 30 años ataca justo el punto débil de Wolfspeed: es un negocio muy intensivo en capital y con necesidad de financiación de largo recorrido. Que el plazo sea tan largo —poco habitual en la banca privada— le da aire para no tener que refinanciar cada pocos años, pero también deja claro que el proyecto no se sostiene solo con deuda comercial.
  • Señales concretas que vigilar: el detalle del 8-K presentado ante la SEC, cómo avanza la venta de 58,15 millones de acciones ya anunciada y, sobre todo, si el compromiso se convierte en contratos firmes. Hasta entonces, la acción seguirá cotizando incertidumbre, no dinero contante y sonante.

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Fuente: TheFly