X-energy dispara ingresos un 154% y blinda su cadena de suministro nuclear

La compañía de reactores nucleares avanzados X-energy multiplicó sus ingresos en el segundo trimestre y cerró acuerdos clave para asegurar uranio enriquecido y grafito, dos cuellos de botella críticos para su despliegue comercial.
X-energy, la empresa estadounidense que diseña reactores nucleares avanzados y fabrica su propio combustible, presentó unos resultados del segundo trimestre de 2026 que muestran un salto notable en su actividad. Los ingresos y las subvenciones alcanzaron los 54,6 millones de dólares, frente a los 21,5 millones del mismo periodo del año anterior. Es un crecimiento del 154% que refleja que la compañía está pasando de la fase de diseño a la de ejecución comercial.
Pero más allá de las cifras, lo que ha llamado la atención de los inversores son los acuerdos estratégicos anunciados. X-energy ha firmado contratos a largo plazo para servicios de enriquecimiento de uranio de alto ensayo y bajo enriquecimiento (HALEU, por sus siglas en inglés) con Centrus Energy y General Matter. Este tipo de uranio es el combustible específico que necesitan sus reactores Xe-100, y asegurar su suministro era uno de los grandes riesgos del proyecto. Además, la empresa ha llegado a un acuerdo con SGL Carbon para duplicar la capacidad europea de producción de grafito nuclear de grado isotrópico, un material esencial para el núcleo de sus reactores de alta temperatura. X-energy invertirá hasta 8 millones de dólares en pagos por hitos para ampliar la fábrica de SGL en Francia, lo que permitiría producir grafito para hasta 8 nuevos reactores al año a partir de 2030.
En el frente regulatorio y de financiación, la compañía también ha dado pasos importantes. El Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) aprobó la solicitud de continuación del programa ARDP, lo que extiende el presupuesto compartido al 50% hasta marzo de 2027. Este programa es clave para financiar el diseño, la licencia y la construcción de su primera planta comercial en colaboración con Dow en Seadrift, Texas. Además, el estado de Tennessee concedió una subvención de 11 millones de dólares para apoyar el campus de fabricación de combustible TRISO-X en Oak Ridge, donde X-energy ha adquirido unas 70 hectáreas adicionales de terreno. La construcción del edificio principal de la instalación TX-1 avanza según lo previsto y se espera que la construcción vertical termine en el tercer trimestre de 2026.
La empresa también está apostando por la inteligencia artificial como acelerador del despliegue nuclear. X-energy es miembro fundador de una iniciativa con el Laboratorio Nacional de Idaho, NVIDIA, AWS y otros socios para acelerar la implantación de reactores avanzados usando IA. Además, ha ampliado su colaboración de investigación con el Laboratorio Nacional de Oak Ridge para seguir optimizando la fabricación de combustible TRISO, una relación que se remonta a 2016 y que ahora se extiende por 30 meses más.
El CEO de X-energy, J. Clay Sell, destacó que estos acuerdos "reducen significativamente el riesgo" de una parte sustancial del despliegue de sus reactores y que la compañía está construyendo un "foso competitivo" frente a sus rivales. La combinación de contratos de suministro, apoyo público y avances en la construcción dibuja un panorama más sólido para una empresa que aún no ha generado beneficios, pero que está sentando las bases para la producción a escala.
El análisis de Salseo
- El acuerdo de enriquecimiento de HALEU con Centrus y General Matter ataca directamente el mayor cuello de botella de la industria nuclear avanzada: sin uranio enriquecido al 20%, los reactores Xe-100 no pueden funcionar. Asegurar ese suministro a largo plazo convierte a X-energy en un cliente prioritario y reduce la incertidumbre de sus contratos de venta.
- La inversión en la fábrica de grafito de SGL Carbon es una jugada de integración vertical encubierta. Al financiar la ampliación de capacidad, X-energy se garantiza un material que muy pocos proveedores pueden fabricar con la pureza nuclear necesaria, y lo hace con un desembolso modesto (8 millones) comparado con el coste de un fallo en la cadena de suministro.
- La extensión del programa ARDP hasta 2027 es una señal de que el DOE sigue viendo a X-energy como un proyecto viable. El coste compartido al 50% reduce la carga financiera de la empresa en la fase más cara: la construcción de la primera planta comercial. Si el proyecto de Seadrift avanza sin sobresaltos, el respaldo público se traducirá en credibilidad ante clientes e inversores.
- El crecimiento de ingresos es espectacular, pero hay que leerlo con cautela: una parte importante proviene de subvenciones y contratos de desarrollo, no de ventas recurrentes. El verdadero punto de inflexión será cuando la fábrica de combustible TX-1 empiece a producir y vender TRISO a terceros, algo que aún está en construcción.