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YouTube quiere más deporte en directo: gratis como escaparate, Premium como negocio

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YouTube quiere más deporte en directo: gratis como escaparate, Premium como negocio

YouTube busca ampliar su cartera de derechos deportivos en directo, pero con una idea clara: usar algunos partidos gratis para empujar las suscripciones a YouTube Premium, que cuesta 15,99 dólares al mes. La NBA y el Mundial de la FIFA son sus grandes objetivos.

YouTube lleva tiempo mirando de reojo al deporte en directo y ahora ha dejado entrever que quiere comprar más derechos. Según fuentes cercanas a la compañía citadas por CNBC, la plataforma quiere hacerse con todos los partidos que pueda, pero sin complicarle la vida al espectador: busca experiencias "limpias", es decir, paquetes fáciles de entender. Nada de comprar un montón de partidos sueltos sin un hilo argumental que los una.

Hasta ahora ha ido con pies de plomo. El año pasado adquirió los derechos de un partido de la NFL para su plataforma gratuita sostenida con publicidad y se hizo con "NFL Sunday Ticket" hasta el final de la temporada 2029-30. Fuera de esos dos movimientos, silencio casi absoluto. Sin embargo, según estas fuentes, YouTube sería un comprador interesado en casi todas las grandes ligas estadounidenses siempre que le vendan derechos hechos a medida con un mensaje sencillo para el usuario: todos los partidos locales de un equipo o todos los de un torneo concreto.

Ahí está la gran diferencia con Netflix, el otro gigante del streaming. Mientras Netflix busca partidos individuales o torneos que pueda convertir en mini-acontecimientos, YouTube se inclina más por comprar en bloque, pero solo si existe una propuesta clara detrás. Si no ve la conexión obvia, no le interesa el paquete por muy grande que sea. El gran asunto pendiente es la NBA: Sports Business Journal publicó que YouTube está en conversaciones avanzadas para convertirse en la nueva solución de redes regionales de la liga, comprando los derechos de entre 20 y 25 equipos por un precio que podría superar los 1.000 millones de dólares. También hay interés en los derechos del Mundial masculino de la FIFA, según adelantó CNBC en julio. Pero YouTube sigue dudando de la viabilidad de la idea si no consigue a todos los equipos: quiere partidos tanto dentro como fuera de su mercado y no está claro que la NBA esté cómoda vendiendo todos sus derechos a una única plataforma.

La razón de fondo de todo este movimiento es Premium. Hace unas semanas, YouTube Premium cerró un acuerdo para integrar contenido de Peacock dentro del servicio sin coste adicional, aunque la compañía no tiene intención de firmar muchos más pactos de ese tipo y transformarse en un agregador de las plataformas de otros. Lo que de verdad le interesa es comprar una buena ración de deporte en directo y colocarla detrás del muro de pago: que la gente saque la cartera para pagar los 15,99 dólares mensuales. En ese plan, el YouTube gratuito haría de escaparate publicitario: unos pocos partidos gratis para enganchar y vender la suscripción completa, apoyándose además en los millones de vídeos de creadores deportivos que ya alberga la plataforma.

El fichaje del año pasado apunta a que va en serio: YouTube se llevó de Disney a Justin Connolly como responsable global de medios y deportes. Connolly pasó 25 años en la casa del ratón, fue uno de sus ejecutivos mejor pagados y llegó a ser presidente de distribución de plataformas, con ESPN y Disney+ bajo su paraguas. Toda una declaración de intenciones sobre dónde quiere jugar YouTube.

El análisis de Salseo

  • El plan de YouTube no es ser un cajón desastre de plataformas ajenas, sino usar el directo como gancho de suscripción. El deporte en vivo es de los pocos contenidos que obligan a pagar mes a mes (no puedes esperar a que acabe la temporada), justo lo que necesita Premium para justificar sus 15,99 dólares. El gratis con publicidad no es el negocio: es el anuncio que lleva al negocio.
  • La diferencia con Netflix no es de matiz. Netflix compra partidos sueltos para montar 'eventos' de una noche; YouTube quiere bloques completos con una promesa sencilla ('todos los partidos de tu equipo'). Eso le obliga a negociar con ligas y franquicias a la vez, un laberinto mucho más complejo, y explica por qué lleva meses atascado en el caso de la NBA.
  • La pieza a vigilar es el acuerdo con la NBA como sustituto de las redes regionales: 20 o 25 equipos por más de 1.000 millones de dólares. Si sale adelante, cambiaría cómo se ven los partidos locales en Estados Unidos y metería presión a las cadenas regionales tradicionales, que ya van justas de dinero. Si YouTube no logra todos los equipos, la propuesta pierde casi todo su encanto.
  • La lectura contraria: comprar deporte a lo grande es carísimo y no está demostrado que dé beneficios. YouTube se ha quedado quieto desde el Sunday Ticket, lo que sugiere que la estrategia sigue sin cerrarse, y la NBA puede no querer concentrar todos sus derechos en una sola plataforma. El riesgo real no es quedarse fuera, sino pagar de más por un contenido que luego no retenga suscriptores.
  • El detalle que menos se comenta y más dice: el fichaje de Justin Connolly, 25 años en Disney y expresidente de distribución de plataformas, para liderar medios y deportes. Cuando una tecnológica roba a un ejecutivo de ese perfil, no está tanteando el terreno: está montando la estructura para negociar derechos a lo grande.

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Fuente: CNBC