Regulación

Zuckerberg, Huang y Musk presionan a Trump y frenan el plan de regulación de la IA

·NeutralImpacto medio
Zuckerberg, Huang y Musk presionan a Trump y frenan el plan de regulación de la IA

Los jefes de Meta, Nvidia y SpaceX hablaron con el presidente de EE. UU. y lograron aparcar una propuesta para regular la inteligencia artificial, según el Wall Street Journal.

Tres de los nombres más poderosos de Silicon Valley han movido ficha en Washington y, según el Wall Street Journal, les ha salido bien. Mark Zuckerberg (consejero delegado de Meta), Jensen Huang (al frente de Nvidia) y Elon Musk (Tesla y SpaceX) mantuvieron conversaciones recientes con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y consiguieron frenar un plan de regulación de la inteligencia artificial que había puesto sobre la mesa Demis Hassabis. La información la firman los periodistas Josh Dawsey y Amrith Ramkumar.

Conviene subrayar lo que esto es y lo que no es. No hay una ley aprobada, ni una votación, ni un texto publicado: lo que se ha parado es una propuesta que estaba en la fase de diseño. Y eso, en el mundo de la tecnología, importa mucho, porque quien decide las reglas decide también el ritmo al que se puede lanzar un producto. Si una norma obliga a revisar los modelos antes de sacarlos al mercado, a auditar cómo funcionan o a limitar qué datos se usan para entrenarlos, las compañías que van por delante tienen que frenar para cumplir. Si esa norma se aparca, ese freno desaparece.

El episodio toca de lleno a varias compañías que cotizan en bolsa. Meta lleva años integrando inteligencia artificial en sus aplicaciones (búsquedas, recomendaciones, publicidad, asistentes) y cualquier regla nueva le añadiría costes de cumplimiento y trámites. Nvidia es la gran vendedora de la maquinaria que hace funcionar esos sistemas, así que su negocio depende de que las empresas sigan comprando e instalando capacidad de cálculo sin obstáculos regulatorios. Y en el caso de Musk, sus intereses abarcan los coches, el espacio y la propia inteligencia artificial, de modo que las reglas le afectan por varios frentes a la vez. Hassabis, por su parte, es uno de los nombres de referencia del sector y su propuesta no ha salido adelante en esta ocasión.

Más allá del resultado concreto, la noticia deja una foto reveladora: los empresarios que desarrollan la tecnología también están participando de forma directa en decidir cómo se regula esa misma tecnología. Y que el freno llegue tras una conversación telefónica con el presidente, y no después de un debate en el Congreso, dice bastante de cómo funciona hoy la relación entre la Casa Blanca y las grandes tecnológicas. Tampoco conviene leerlo como una victoria definitiva: un parón en Washington no borra el riesgo, solo lo desplaza. Los estados, los reguladores europeos y los tribunales pueden tomar el relevo con sus propias normas, y esas son más difíciles de parar con una llamada.

A partir de aquí, las claves a vigilar son tres. Primera, si el parón es temporal o definitivo: si en las próximas semanas aparece un texto alternativo, si se anuncian audiencias o si alguien intenta reactivar la propuesta. Segunda, la reacción europea, porque lo que se frena en Estados Unidos suele reaparecer al otro lado del Atlántico con otro nombre y otro calendario. Y tercera, cómo se traduce todo esto en los planes de inversión de Meta y en los pedidos que recibe Nvidia, que son, al final, la prueba de si la ausencia de reglas se convierte en más actividad o se queda solo en titulares.

El análisis de Salseo

  • La regulación es uno de los mayores riesgos 'invisibles' de la IA: no aparece en la cuenta de resultados, pero marca cuánto tardan las empresas en sacar productos y cuánto gastan en abogados, auditorías y controles. Que se aparque una propuesta significa que Meta, Nvidia y compañía siguen con el pie en el acelerador sin tener que frenar desarrollos ya en marcha.
  • El fondo del asunto es quién pone las reglas. Que el freno llegue después de una llamada al presidente, y no tras un debate parlamentario, demuestra que en este sector el 'lobby' ya no se hace en despachos con informes, sino en conversaciones directas con el poder ejecutivo. Eso da una ventaja enorme a los gigantes y deja a los más pequeños fuera de la mesa.
  • Ojo con las consecuencias de segundo orden: el plan lo había impulsado alguien del propio ecosistema de la IA, así que el varapalo puede tensar la relación entre esa órbita y la administración estadounidense. Si el enfado se materializa, podríamos ver a alguno de estos actores moviéndose en público con más cautela o buscando apoyos en Europa.
  • Lo que el titular no cuenta: menos regulación en Washington no elimina el riesgo regulatorio, lo traslada a los estados y a Bruselas. Las normas europeas de IA ya están en marcha y son menos sensibles a una llamada telefónica, así que las compañías con negocio global seguirán teniendo que cumplir fuera de casa. Señal a vigilar: si en las próximas semanas aparece un texto alternativo en el Congreso o si algún estado grande mueve ficha por su cuenta.

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Fuente: TheFly