Zuckerberg y Musk piden en el G20 más centros de datos de IA

Zuckerberg y Musk defienden ante el G20 una expansión masiva de centros de datos de IA y alertan de una crisis energética que daría ventaja a China. La Casa Blanca quiere mantener la IA con poca regulación, pero el rechazo social crece.
El martes, Mark Zuckerberg y Elon Musk intervinieron por videoconferencia en una reunión de ministros de Tecnología del G20 celebrada en Chapel Hill (Carolina del Norte) y organizada por la Casa Blanca con un objetivo claro: que la revolución de la inteligencia artificial (IA) siga adelante "en gran medida libre" de regulación gubernamental. Ambos aprovecharon la cita para pedir más centros de datos y, sobre todo, más electricidad para sostenerlos.
Zuckerberg, consejero delegado de Meta, la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, aseguró que esa expansión necesitará "cientos de miles y quizá millones de empleos" en oficios cualificados. "Lo que hemos comprobado en Meta es que no encontramos la mano de obra cualificada que necesitamos para construir los centros de datos que, como empresa, intentamos levantar", dijo. La demanda de estas infraestructuras es, en sus palabras, inmensa.
Por su parte, Musk, al frente de Tesla y SpaceX, puso el foco en la electricidad: habló de una "crisis de energía" en el despliegue de la IA que está dando ventaja a China y pronosticó un "déficit significativo de electricidad" el año que viene, "no en un futuro lejano". Añadió que su compañía ya está construyendo generación propia para sus centros de datos y calculó que la IA podría aumentar el tamaño de la economía global entre un 20% y un 30% cada año, es decir, unos 20 a 30 billones de dólares.
El contexto, sin embargo, no es de consenso. Un día antes, el presidente de EE.UU., Donald Trump, había tildado de "retrógrados y pobres" a los opositores de los centros de datos, y las encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses ya está en contra de construirlos por el ruido y el aumento de las facturas de la luz. En otra intervención virtual, el jefe de Google DeepMind, Demis Hassabis, dijo que una IA a nivel humano multiplicaría por diez el impacto de la Revolución Industrial. La cita de Chapel Hill es una de las reuniones ministeriales previas a la cumbre de líderes del G20 que Trump convocará el 14 y 15 de diciembre en su resort Doral, en Miami. Este miércoles se espera a Jensen Huang (Nvidia) y Sam Altman (OpenAI) en sendas charlas con el secretario de Comercio, Howard Lutnick.
Musk también cargó contra los gobiernos europeos y su "sobrerregulación" tecnológica. "La innovación debe estar relativamente libre de regulación, lo que significa que las cosas nuevas deben ser legales por defecto, no ilegales por defecto", afirmó. "En la UE las cosas son generalmente ilegales por defecto", añadió, y dijo que eso "no lo detiene del todo, pero lo ralentiza considerablemente". En la sala estaban los ministros de Tecnología de Francia, Italia y Alemania, junto con la responsable tecnológica de la UE, Henna Virkkunen.
El análisis de Salseo
- La intervención conjunta de Zuckerberg y Musk no es casual: es una jugada coordinada para blindar el despliegue de IA ante la opinión pública y los reguladores antes de que la oposición gane más terreno. Para Meta, el cuello de botella que su CEO admite en público (falta de mano de obra cualificada) significa que su expansión de centros de datos depende de algo que no se compra con dinero: personal técnico.
- El aviso de Musk sobre el "déficit significativo de electricidad" para el año que viene convierte la energía en el verdadero límite de la IA. Los inversores deberían vigilar acuerdos de suministro eléctrico, precios de la luz y proyectos de generación (nuclear, gas o renovables): cualquier escasez encarece el cómputo y golpea los márgenes de las grandes tecnológicas.
- El G20 llega en plena campaña de las elecciones de mitad de mandato en EE.UU., y las encuestas dicen que la mayoría de los estadounidenses rechaza ya los centros de datos por el ruido y la factura de la luz. La política local puede acabar frenando proyectos que la Casa Blanca bendice: el permiso municipal o estatal se convierte en el riesgo más tangible de este sector.
- El rifirrafe de Musk con la UE deja clara una fragmentación regulatoria creciente: mientras EE.UU. apuesta por "legal por defecto", Europa aplica el enfoque contrario. Para empresas globales como Meta, esto significa reglas distintas según el mercado y puede acabar decidiendo dónde se construye la próxima generación de centros de datos.