Zuckerberg revela que usa Muse, la IA de Meta, para tartas con sus hijos y MMA

Mark Zuckerberg confiesa que el nuevo agente de IA de Meta, Muse, le ayuda a planificar recetas fáciles con su hija de 3 años y a revisar sus entrenamientos de MMA.
Mark Zuckerberg ha vuelto a demostrar que en Meta también se prueba la tecnología en casa. El CEO de la compañía contó en el podcast 'Sources' que está usando Muse, el nuevo agente de inteligencia artificial de Meta, para planificar un proyecto de repostería con su hija de tres años cada fin de semana. La idea es que la IA encuentre una receta sencilla para una niña pequeña y un adulto con pocas habilidades de cocina, y que encargue los ingredientes a través de un servicio como Instacart. El veredicto inicial no ha sido del todo bueno: 'Cake pops son sorprendentemente difíciles. No empecéis con cake pops', confesó Zuckerberg.
Lo interesante de Muse, según explicó el propio Zuckerberg, es que no es un chatbot que simplemente responde a un mensaje. Está diseñado para perseguir tareas a largo plazo, trabajar en segundo plano y memorizar las preferencias del usuario. Él mismo le informa de cómo ha ido cada intento para que la IA aprenda. 'Le das proyectos o metas, y trabaja 24/7 sin parar hasta que te ayuda a conseguirlo', afirmó. Además de las tartas, también lo usa para vigilar los permisos de escalada de su hija mayor, y para crear guías de juegos como 'Civilization' y convertirlas en lecciones de historia.
El uso no es solo paternal. Zuckerberg también utiliza Muse para revisar las grabaciones de las cámaras de su gimnasio de MMA. Según el propio CEO, la retroalimentación puede ser brutal: en una ocasión le dijo 'parece que realmente te rendiste'. Él respondió que sí, que estaba muy cansado.
A nivel de negocio, Meta planea lanzar Muse con una generosa cuota gratuita de unos 100 millones de tokens a la semana, además de una opción de suscripción de pago. La compañía asegura que el agente podría llegar a ayudar a los usuarios a gestionar pequeños negocios, administrar campañas publicitarias o hacer tareas que requieren acceso a servicios externos. Pero esa ambición requiere que los usuarios confíen en la IA con datos sensibles y permisos de acceso. Zuckerberg explicó que han creado un sistema de máquina virtual confidencial que la propia compañía no puede inspeccionar, junto con agentes de seguimiento y mensajes de aprobación para acciones como pagos o envío de correos.
Por ahora, la anécdota de las cake pops muestra que estos agentes aún tienen un punto flaco: pueden organizar los ingredientes, pero no distinguen entre un reto sencillo y una misión complicada. El camino hacia una IA que actúa por nosotros parece prometedor, pero todavía está en fase de aprendizaje.
El análisis de Salseo
- La clave no es la repostería, sino el funcionamiento: Muse no se limita a responder, sino que ejecuta tareas de forma autónoma, aprende de cada proyecto y trabaja sin descanso hasta lograr el objetivo. Es el modelo 'agéntico' que Meta quiere explorar, y el ejemplo de Zuckerberg sirve para probarlo en condiciones reales.
- El tropiezo con los cake pops revela un límite clásico de la IA: puede organizar ingredientes y logística, pero carece del sentido común para saber que un reto de repostería no es para empezar. Eso apunta a que estos agentes aún necesitan entrenar con casos ambiguos y no solo con instrucciones claras.
- Detrás de la anécdota hay una jugada estratégica: ofrecer una cuota gratuita de 100 millones de tokens a la semana es una forma agresiva de atraer usuarios a un producto que necesita datos y confianza. Y al mencionar el sistema de máquina virtual confidencial, Meta intenta despejar el miedo a ceder datos sensibles a un agente con acceso a cuentas y pagos.
- Lo interesante para el inversor es la evolución de Meta: pasa de chatbots a asistentes que actúan. Si Muse logra enganchar a los usuarios con tareas cotidianas, podría abrir la puerta a ingresos por suscripción y a un uso más intensivo de sus plataformas, aunque el camino todavía tiene baches como el de las tartas.