Zurrer señala a SPCX, Anthropic y OpenAI como la próxima frontera tecnológica

El inversor Ryan Zurrer apunta a SpaceX (SPCX), Anthropic y OpenAI como las tres compañías llamadas a liderar la siguiente gran ola tecnológica. Su tesis más llamativa: alrededor de un tercio de los ingresos de SpaceX podría acabar viniendo del negocio del cómputo para inteligencia artificial.
Tres nombres y una idea de fondo. El inversor Ryan Zurrer ha señalado en una intervención recogida por Schwab Network que SpaceX (SPCX), Anthropic y OpenAI son, a su juicio, las tres compañías mejor colocadas para liderar la próxima frontera tecnológica. No habla de modelos de lenguaje ni de aplicaciones para el usuario final, sino de algo menos glamuroso y mucho más decisivo: quién controla la infraestructura sobre la que se levanta toda esa inteligencia artificial.
El punto más concreto de su tesis afecta directamente a SpaceX. Zurrer calcula que aproximadamente un tercio de los ingresos de la compañía podría terminar procediendo del cómputo de IA, es decir, de vender capacidad de proceso para entrenar y ejecutar modelos. Dicho en cristiano: además de su actividad aeroespacial y de sus servicios en órbita, la empresa podría convertirse en una especie de proveedor de "potencia de cálculo" para el sector que hoy se come todos los titulares. Es una previsión suya, no una cifra publicada por la compañía, y conviene tratarla como lo que es: una apuesta de inversor.
¿Por qué importa esto? Porque cambia el relato de la empresa. Si buena parte de los ingresos deja de depender del ritmo de lanzamientos y pasa a depender de cuánto gastan las tecnológicas en entrenar sus modelos, SpaceX dejaría de ser leída como una compañía espacial sujeta a ciclos de contratos y pasaría a parecerse más a un proveedor de infraestructura crítica. Y ese tipo de negocio se mira con otras gafas por parte del mercado: importa menos cuántos cohetes se lanzan este año y más cuánta capacidad de cálculo hace falta el año que viene.
También hay una lectura práctica para el inversor particular. De las tres compañías que menciona Zurrer, solo una aparece como cotizada: SpaceX (SPCX). Anthropic y OpenAI siguen siendo compañías de capital privado, fuera del alcance del pequeño inversor salvo por vías indirectas. Eso significa que, si la tesis del cómputo para IA acaba calando, la forma más directa de subirse a ella a través de bolsa pasa precisamente por el nombre que sí se puede comprar.
Con todo, conviene poner paños fríos. Se trata de una opinión formulada en un medio financiero, no de un dato auditado ni de una guía de resultados. Repartir un tercio de la facturación entre negocios que hoy son incipientes es un ejercicio de predicción, y las predicciones sobre nuevas fronteras tecnológicas tienen la mala costumbre de tardar más de lo esperado o de llegar por un camino distinto al que todo el mundo dibuja. La noticia, por tanto, no cambia nada hoy: lo que hace es poner sobre la mesa qué habría que vigilar si esa idea empieza a materializarse.
El análisis de Salseo
- El mecanismo que hay detrás de la tesis es un cambio de múltiplo, no solo de ingresos: si SpaceX pasa de facturar por lanzamientos y servicios en órbita a facturar por vender capacidad de cálculo, su negocio deja de colgar del ciclo aeroespacial y se engancha al gasto en IA de las grandes tecnológicas, que hoy crece mucho más rápido. Ese cambio de 'a qué se parece esta empresa' es lo que mueve valoraciones, incluso antes de que lleguen las cifras.
- La señal concreta a vigilar es cómo se desglosan los ingresos por segmento en los próximos resultados y cualquier anuncio de contratos de capacidad de cómputo. Si esa pata empieza a aparecer de forma explícita y recurrente, la tesis gana peso; si sigue difuminada dentro de partidas genéricas, seguirá siendo relato y no realidad.
- La lectura contraria: vender cómputo es un negocio de márgenes tensionados por el coste de los chips y, sobre todo, por la energía y la refrigeración. Cada euro de facturación ahí exige inversión previa muy alta, así que un tercio de los ingresos no equivale automáticamente a un tercio del beneficio. Conviene no confundir volumen de negocio con rentabilidad.
- Detalle útil para el inversor de a pie: de los tres nombres, solo SpaceX cotiza, mientras que Anthropic y OpenAI siguen en manos privadas. Eso convierte al cotizado en la única puerta de entrada directa a la idea, pero también en el receptáculo natural del hype: cuando los nombres privados del sector suben de valoración, el mercado tiende a comprar por simpatía lo que sí puede comprar, y eso puede inflar el precio por motivos que nada tienen que ver con sus cuentas.