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Los coches eléctricos chinos podrían llegar a EE.UU. en pocos años: ¿cómo?

·NeutralImpacto medio
Los coches eléctricos chinos podrían llegar a EE.UU. en pocos años: ¿cómo?

China domina el mercado global del vehículo eléctrico y ahora mira a EE.UU., el único gran mercado que aún no ha conquistado. Aunque los aranceles y la oposición política lo dificultan, la fabricación local o las alianzas con gigantes estadounidenses abren la puerta a que los 'e-coches' chinos crucen el charco antes de lo que muchos esperan.

Parece una contradicción: mientras Washington levanta muros arancelarios y el Congreso debate vetar a los fabricantes chinos, la posibilidad de que los coches eléctricos de China se vendan en Estados Unidos en los próximos años no deja de crecer. Así lo asegura un análisis de CNBC, que recuerda que Pekín ya ha conquistado Europa, Reino Unido, Asia y Australia con millones de vehículos exportados, fábricas construidas y cadenas de suministro cada vez más amplias. El siguiente objetivo es el segundo mercado automovilístico más grande del mundo, justo después del propio gigante asiático.

La paradoja es que este avance chino coincide con un repliegue de los grandes fabricantes estadounidenses. General Motors, Ford y Stellantis (los 'tres grandes' de Detroit) siguen vendiendo sobre todo coches de combustión y han frenado sus ambiciones eléctricas, mientras la mayoría de los expertos del sector dan por hecho que el futuro del automóvil es eléctrico. Como resume Stephen Dyer, de la consultora AlixPartners, si el futuro es eléctrico, 'no puedes ser competitivo si no estás en el juego'. Y hoy por hoy, los chinos dominan ese juego: controlan cerca del 75% de la fabricación mundial de coches eléctricos y el 40% del comercio internacional de estos vehículos.

Los datos son demoledores. Según la Agencia Internacional de la Energía, China produjo 16 millones de coches eléctricos en 2025, un 20% más de lo que consume su mercado interno. Ese excedente se ha traducido en unas exportaciones récord de más de 2,5 millones de unidades, el doble que el año anterior. Y los eléctricos ya suponen más del 35% de todas las exportaciones de coches chinos, frente al 20% de 2024. El único gran mercado que se les resiste es Estados Unidos, como apunta Michael Dunne, CEO de Dunne Insights, que habla de un 'plan maestro' de Pekín para dominar el vehículo eléctrico global, incluidos los coches, los camiones y las baterías.

¿Cómo podrían entrar entonces en EE.UU.? La importación directa de coches fabricados en China parece casi imposible por los aranceles y la regulación. Pero hay una vía realista: fabricarlos en territorio estadounidense, probablemente a través de empresas conjuntas con fabricantes locales. El propio Donald Trump se mostró en enero partidario de que China montara fábricas en EE.UU. siempre que empleara a trabajadores americanos, aunque el asunto no llegó a tratarse en la cumbre con Xi Jinping. La alternativa más probable son las alianzas: Ford, General Motors y Stellantis ya tienen acuerdos con fabricantes chinos, y Ford, cuyo consejero delegado Jim Farley ha admitido que disfruta conduciendo un Xiaomi SU7, negocia con el grupo chino Geely una alianza europea y parece dispuesta a abrir la puerta a los coches chinos en EE.UU.

Eso sí, el camino está lleno de obstáculos. Habría que superar las restricciones regulatorias sobre el software y el hardware chinos en los sistemas conectados y autónomos de los coches fabricados en EE.UU., y un proyecto de ley en el Senado, impulsado por los senadores Bernie Moreno y Elissa Slotkin, pretende prohibir de forma permanente la entrada de los fabricantes chinos. Aun así, los analistas creen que el final del juego para muchos fabricantes chinos es tener sus propias plantas en EE.UU., aunque para llegar acepten dar pasos intermedios, como las 'joint ventures'. Mientras tanto, Ford sigue adelante con su plataforma eléctrica universal y prepara una pick-up eléctrica de 30.000 dólares para el año que viene, en un intento de no quedarse atrás en la carrera que China ya lidera.

El análisis de Salseo

  • La noticia no es que China venda coches en EE.UU. mañana, sino que la estrategia de los 'tres grandes' de Detroit (GM, Ford y Stellantis) de frenar sus planes eléctricos les deja en una posición muy delicada: si el futuro es eléctrico y China domina la producción y las baterías, quedarse fuera del juego puede ser un error estratégico de libro.
  • El dato clave es el excedente de producción chino: 16 millones de coches eléctricos fabricados en 2025, un 20% más de lo que consume su mercado interno. Ese excedente tiene que salir a algún sitio, y EE.UU. es el único gran mercado sin penetrar. La presión exportadora china no va a desaparecer, solo cambiará de forma (fábricas locales o alianzas).
  • La vía más probable no es la importación directa, sino las 'joint ventures' con fabricantes estadounidenses. Ya hay precedentes (Ford con Geely, acuerdos de GM y Stellantis con chinos), y Trump ha mostrado cierta apertura si se crean empleos locales. El inversor debería vigilar si esos acuerdos se concretan en EE.UU., porque cambiarían el tablero competitivo.
  • Ojo con la lectura contraria: la oposición política es feroz (hay un proyecto de ley en el Senado para vetar a los fabricantes chinos) y las restricciones regulatorias sobre software y hardware chinos son un muro difícil de derribar. Que los coches chinos lleguen a EE.UU. no es un hecho, es una posibilidad con muchas barreras por delante.
  • La reacción de Ford es interesante: mientras dice que abre la puerta a los chinos, lanza una pick-up eléctrica de 30.000 dólares el año que viene. Es decir, los fabricantes estadounidenses intentan competir a la vez que colaboran. Esa doble estrategia (competir y aliarse) es la que define el momento del sector.

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Fuente: CNBC