Los coches eléctricos vuelven a subir de precio: se acabaron los descuentos

El precio medio de los eléctricos sube en julio por primera vez en 2026. Los fabricantes recortan incentivos por menor stock y la gasolina cara empuja la demanda.
Después de meses de caídas, el precio medio de los coches eléctricos nuevos en Estados Unidos volvió a subir en julio. Según datos de Kelley Blue Book, el precio de transacción medio de un eléctrico puro alcanzó los 56.126 dólares, un 1,6% más que en el mismo mes del año pasado y un 1,2% más que en junio. Es la primera subida desde diciembre y rompe una tendencia a la baja que parecía imparable.
¿Qué ha cambiado? A finales de 2025 expiró el crédito fiscal federal de 7.500 dólares para vehículos limpios fabricados en EE. UU. Para compensar, los fabricantes se lanzaron a ofrecer sus propios descuentos e incentivos, lo que mantuvo los precios artificialmente bajos durante la primera mitad del año. Pero ahora, según Sam Abuelsamid, vicepresidente de investigación de mercado de Telemetry, la oferta de eléctricos se ha reducido porque algunas marcas han dejado de fabricar ciertos modelos. Con menos coches en stock, ya no necesitan regatear tanto y recuperan poder de fijación de precios.
Además, la gasolina sigue cara, lo que reaviva el interés por los eléctricos. K.C. Boyce, vicepresidente de investigación de automoción y energía de Escalent, añade otro matiz: los compradores de coches de lujo son desproporcionadamente más propensos a elegir un eléctrico, y eso distorsiona el precio medio al alza. No es que todos los eléctricos sean más caros, sino que se venden más unidades de gamas altas.
Esta subida se produce en un contexto de encarecimiento general de los coches nuevos. El precio medio de cualquier vehículo nuevo en EE. UU. alcanzó en julio los 49.855 dólares, el más alto de 2026. Los eléctricos, que ya eran más caros que la media, ahora se suman a esa tendencia alcista.
Pero la tregua puede ser corta. Abuelsamid espera que los precios sigan subiendo unos meses más, hasta que lleguen al mercado modelos mucho más baratos. Ya hay varios en camino: la pickup básica de Slate arrancará en 24.950 dólares, Ford ha anunciado que su nueva Fathom costará desde 28.350 dólares, y Toyota y Subaru han lanzado eléctricos que empiezan en torno a los 38.000 dólares. Según Escalent, los consumidores consideran asequible un coche nuevo de entre 32.000 y 48.000 dólares, así que estos nuevos modelos podrían encajar justo en esa franja y volver a presionar los precios a la baja.
Además, no todo es bajar el precio de venta. Boyce señala que incluir un cargador doméstico con su instalación tiene el mismo efecto en la percepción de asequibilidad que recortar 8.000 dólares al precio del coche. Una palanca que los fabricantes podrían usar para hacer más atractivos sus eléctricos sin tocar la tarifa oficial.
El análisis de Salseo
- La subida de precios no es por mayor demanda general, sino por un ajuste de oferta: al expirar el crédito fiscal, los fabricantes redujeron producción y ahora tienen menos stock, lo que les da poder para recortar descuentos. Es una señal de que el mercado se está normalizando tras el shock fiscal.
- El factor gasolina es clave: con el combustible caro, el coste total de propiedad del eléctrico mejora, y eso sostiene la demanda incluso sin ayudas públicas. Si el petróleo sigue alto, los eléctricos podrían aguantar precios más firmes.
- La llegada de modelos por debajo de 30.000 dólares (Slate, Ford Fathom) puede cambiar el juego: no solo bajará el precio medio, sino que ampliará el mercado a compradores que hoy ven los eléctricos como inaccesibles. Habrá que vigilar si esos lanzamientos se cumplen en plazo y con volúmenes suficientes.
- El dato de que un cargador incluido equivale a 8.000 dólares de descuento revela que la percepción de asequibilidad no depende solo del precio de etiqueta. Los fabricantes con margen para regalar instalación pueden competir sin entrar en una guerra de precios directa.