Los fabricantes chinos de coches eléctricos cambian de marcha hacia los robots humanoides

XPeng y otras compañías de coches eléctricos chinas buscan en los robots humanoides su segunda curva de crecimiento, mientras las ventas se enfrían y los márgenes se hunden.
Los fabricantes chinos de coches eléctricos llevan una década revolucionando el mercado, pero ahora el crecimiento se ha estancado y la competencia es brutal. La solución que están explorando no se conduce: son los robots humanoides. XPeng, Xiaomi, BYD, Nio, Li Auto o Geely ya están metidos de lleno en ese sector, bien desarrollando sus propios modelos, bien invirtiendo en startups. El objetivo, según Kevin Li de Counterpoint Research, es 'reformular la narrativa de valoración de capital' y conseguir que se les perciba como empresas tecnológicas, además de crear una segunda curva de crecimiento. Y no es para menos: las acciones de XPeng se han desplomado más de un 45% este año, convirtiéndose en el peor valor entre los grandes fabricantes, mientras que BYD ha perdido más de un 13% por la caída de ventas, y el margen de beneficio medio del sector en China se quedó en un raquítico 1,5% en el primer semestre de 2026.
La apuesta no es simbólica. XPeng anunció esta misma semana que planea comenzar la producción en masa de sus robots para finales de este año, empezando por sus propias tiendas y centros de negocio, y que el próximo año los lanzará al mercado más amplio, tanto en China como en el extranjero. Para financiarlo, la compañía ha levantado 900 millones de dólares para su división de robótica, la mayor ronda individual en la industria china de IA 'encarnada' (esa que conecta el software con el hardware). La operación valora la unidad de robots en más de 6.300 millones de dólares, prácticamente lo mismo que los 6.500 millones en los que se estima su negocio de coches eléctricos, según Citi. Y no está sola: el brazo inversor de Nio ha puesto dinero en startups como LimX Dynamics y Acorn Robot, y Xiaomi ya está probando robots humanoides en su fábrica desde este año.
La gran ventaja de estos fabricantes es su capacidad para reutilizar la cadena de suministro. XPeng, por ejemplo, puede emplear el 85% de sus motores, chips y software de conducción inteligente en los humanoides, apunta Xiaoyi Lei de Jefferies. Además, los robots pueden desplegarse inmediatamente en sus tiendas y fábricas, sin esperar a que los consumidores los compren. Eso les permite ponerlos en uso diario y, de paso, recopilar datos reales, algo crítico para la comercialización. 'Los jugadores chinos son los que realmente lo están llevando al uso diario', dice Lei, que también destaca que producen miles de unidades fiables y reparables, algo que no es nuevo para ellos.
Pero los inversores no se lo creen todavía. Las acciones de XPeng cayeron después del anuncio de la ampliación de capital, y Unitree, la compañía líder en humanoides, debutó en Shanghai con una subida espectacular pero luego ha caído en 12 de las 16 sesiones posteriores. Su fundador, Wang Xingxing, advierte que la comercialización podría tardar años y que el momento 'ChatGPT' de los humanoides probablemente esté a una década. Y hay un obstáculo técnico: adaptar el algoritmo y el software de conducción inteligente al escenario humanoide es 'más difícil y complicado', como reconoce Lei. De hecho, Jefferies aún no ha visto pedidos externos firmes ni una guía clara sobre ingresos por robótica para el próximo año. La lectura: por ahora, esto es más una apuesta de futuro que un negocio real. La pregunta abierta es si los humanoides podrán generar demanda más allá de las propias operaciones de los fabricantes. Algunos, como Geely y XPeng, parecen mejor posicionados a medio y largo plazo para capturar el beneficio de diversificar, según Counterpoint.
El análisis de Salseo
- La diversificación hacia robots es un intento de reescribir la valoración: si el mercado ve a XPeng como una empresa de IA física, su múltiplo puede expandirse, aunque su negocio principal flojea.
- El despliegue en casa (tiendas y fábricas) es una jugada inteligente: convierte a los fabricantes en sus propios clientes, les da datos reales de uso y reduce el riesgo de dependencia del consumidor.
- El escepticismo del mercado es una señal a vigilar: la caída de XPeng tras captar 900 millones y el desplome de Unitree tras el debut muestran que la narrativa debe demostrar ingresos externos reales. La clave estará en los pedidos y la guía para 2027.
- El reto técnico no es construir el robot, sino hacer que el software de conducción funcione en un cuerpo humanoide. Ese salto de contexto (sensores, movimiento, interacción) es más complejo de lo que parece y puede retrasar la comercialización.