El jefe de Xpeng frena las expectativas de un desplome en los precios de coches eléctricos en Europa

Brian Gu, vicepresidente de Xpeng, asegura que los fabricantes chinos competirán en calidad y no desatarán una guerra de precios en Reino Unido y la UE, a diferencia de lo ocurrido en su mercado local.
Los conductores europeos que esperaban un derrumbe en los precios de los coches eléctricos por la llegada masiva de marcas chinas pueden ir olvidándose. Brian Gu, vicepresidente del fabricante chino Xpeng, ha lanzado un mensaje claro: no habrá una guerra de precios como la vivida en China. En un evento en Londres, Gu explicó que la estrategia en mercados desarrollados como el británico o el europeo será muy distinta a la empleada en el sudeste asiático, donde el foco está en ser simplemente más barato.
Xpeng, que actualmente solo vende el modelo G6 en Reino Unido por 39.990 libras, está en plena expansión europea. La compañía, que aún no es rentable por sus fuertes inversiones en investigación y desarrollo, vendió apenas 7.300 coches en Europa en el primer trimestre de 2026. Pero su apuesta no pasa por inundar el mercado con vehículos low cost, sino por diferenciarse con tecnología punta, sobre todo en conducción autónoma.
El directivo, que fue banquero en JP Morgan antes de pilotar la salida a bolsa de Xpeng en Nueva York, cree que los clientes europeos valoran más la calidad y la diferenciación que el precio. Por eso, la marca se centrará en funciones avanzadas de asistencia al conductor y planea lanzar robotaxis en su ciudad natal, Guangzhou, con la vista puesta en traer esa tecnología a Europa en la primera mitad del próximo año si se adoptan nuevos estándares de la ONU.
Además, Xpeng está evaluando producir más coches en suelo europeo. Ya tiene un acuerdo con la austriaca Magna, pero Gu reveló que varios fabricantes europeos con exceso de capacidad fabril se han acercado para vender plantas. De hecho, Volkswagen —socio de Xpeng desde 2023— llegó a ofrecer una fábrica en Alemania, aunque otro ejecutivo la calificó de "un poco antigua".
La estrategia de Xpeng choca con la imagen de marea china de coches baratos que inquieta a Bruselas y Londres. Mientras marcas como BYD, Chery o MG siguen ganando cuota, Xpeng prefiere jugar en la liga de la innovación, compitiendo con Tesla o Waymo en el desarrollo de chips y software propios. Una apuesta arriesgada para una empresa que aún quema caja, pero que confía en que la calidad venza al precio en el Viejo Continente.
El análisis de Salseo
- Xpeng necesita que los precios en Europa no se desplomen porque sus márgenes son muy estrechos: la compañía aún pierde dinero y no puede permitirse una guerra de precios como la china, donde los subsidios hundieron la rentabilidad de casi todos.
- La apuesta por la tecnología de conducción autónoma como factor diferencial es inteligente, pero arriesgada: si los reguladores europeos tardan en aprobar los nuevos estándares de la ONU, Xpeng se quedará sin su principal argumento de venta frente a rivales más baratos.
- El interés de fabricantes europeos por vender plantas a Xpeng es un síntoma de la crisis de sobrecapacidad en el sector, pero también una oportunidad: producir localmente esquivaría aranceles y mejoraría la imagen de marca, aunque sumaría complejidad operativa a una empresa que aún no ha demostrado ser rentable ni siquiera en China.
- La estrategia de 'calidad sobre precio' solo funciona si el consumidor europeo percibe esa calidad como superior. Xpeng tendrá que invertir fuerte en marketing y posventa para construir una reputación de la que ahora carece fuera de China, algo que lleva años y mucho dinero.