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Polestar sube algo sus ventas, pero la prohibición de EE. UU. le cierra un mercado

·NeutralImpacto medio
Polestar sube algo sus ventas, pero la prohibición de EE. UU. le cierra un mercado

El fabricante de coches eléctricos vinculado a China presenta un ligero aumento de sus ventas minoristas trimestrales, apenas unos meses después de que Washington le cortara en la práctica la venta de coches nuevos en Estados Unidos.

Polestar ha comunicado un ligero aumento de sus ventas minoristas correspondientes al tercer trimestre del año, un dato que llega en un momento delicado para este fabricante de coches eléctricos vinculado a China. La compañía ha presentado estas cifras apenas unos meses después de que Washington le cerrara la puerta, en la práctica, a la venta de vehículos nuevos en Estados Unidos.

El movimiento de Estados Unidos no es un detalle menor ni un arancel más. Las autoridades estadounidenses han ido endureciendo las reglas sobre los vehículos conectados, es decir, coches que incorporan software y componentes de comunicación, con el objetivo de limitar la presencia de tecnología ligada a China. El resultado para Polestar es que, aunque su marca siga existiendo en el país, no puede colocar coches nuevos, lo que equivale a quedarse sin uno de los mercados más grandes y con mayor poder de compra para un eléctrico de gama alta.

¿Y por qué importa tanto? Porque el negocio del coche eléctrico es una carrera de volumen y escala. Cuantos más coches se fabrican y se venden, más se reparten los enormes costes fijos de desarrollo, fábricas y baterías. Si un fabricante pierde de golpe un mercado entero, esos costes tiene que absorberlos con menos unidades, y cada coche sale más caro de producir. De ahí que el ligero crecimiento trimestral se lea más como una señal de resistencia que como una gran victoria: crecer un poco no compensa la pérdida de acceso a todo un país.

El foco ahora está en hacia dónde redirige Polestar ese esfuerzo comercial. La lógica apunta a Europa y a los mercados asiáticos, donde la compañía ya tiene presencia y donde la competencia también es feroz, con marcas chinas y europeas peleando por el mismo comprador. La pregunta es si será capaz de sustituir el volumen perdido en Estados Unidos y con qué margen, porque vender más coches no sirve de nada si cada uno deja menos dinero en caja.

Para el inversor, la noticia deja dos ideas claras. La primera, que la política y la geopolítica se han convertido en un factor tan importante como la demanda a la hora de valorar a un fabricante de eléctricos. La segunda, que el sector sigue en una fase de ajuste en la que no basta con vender más: hay que vender bien y en los mercados correctos. Las próximas entregas y la evolución de la normativa estadounidense serán las pistas que aclaren si Polestar aguanta el tipo o simplemente capea el temporal.

El análisis de Salseo

  • El ligero avance en ventas no tapa el problema de fondo: perder el mercado estadounidense recorta volumen justo cuando el sector necesita escala para que cada coche salga rentable. Sin escala, los costes fijos se comen el margen.
  • La prohibición no es un arancel puntual, sino una regla sobre vehículos conectados que apunta a la tecnología de origen chino. Es un precedente que puede acabar salpicando a otras marcas europeas con socios o fábricas en China.
  • La gran incógnita es si Polestar puede recolocar ese volumen en Europa y Asia. El crecimiento 'ligero' del trimestre sugiere que, de momento, no lo está logrando con fuerza.
  • Señal concreta a vigilar: las entregas del cuarto trimestre y cualquier movimiento en costes o financiación, porque de eso dependerá que la salida de Estados Unidos sea un bache pasajero o un problema estructural.

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Fuente: Reuters