Financiación

XPeng ya no es solo coches: su robótica vale 6.300 millones

·PositivoImpacto alto
XPeng ya no es solo coches: su robótica vale 6.300 millones

XPeng está acusando la guerra de precios del coche eléctrico y los aranceles, pero su filial de robótica Dogotix acaba de cerrar una ronda de más de 900 millones con una valoración de 6.300 millones. El mercado sigue mirando a los coches; la historia más interesante es el futuro spin-off de los robots.

Los inversores de XPeng (XPEV) llevan semanas mirando al espejo retrovisor y viendo poco que celebrar. La compañía falló en los ingresos de su negocio de coches eléctricos, la acción cayó hasta la zona de soporte de los 11 dólares y las dudas sobre el sector no dejan de crecer. El contexto lo explica: guerra de precios en China, aranceles en Estados Unidos y Europa, y una narrativa de fabricante de vehículos que se ha ido contaminando con cada recorte de previsiones. Pero quedarse con esa foto fija es perderse la parte realmente interesante de la película.

Por debajo del ruido, XPeng está incubando una filial de robótica llamada Dogotix, un proyecto de inteligencia artificial física que acaba de captar más de 900 millones de dólares en una ronda Serie A. Esa inyección de capital valora la división en unos 6.300 millones de dólares, una cifra con nombre y apellidos. La ronda está anclada por Tencent y Alibaba, dos gigantes que no solo ponen dinero, sino también infraestructura de datos y ecosistema para escalar productos de IA. El propio consejero delegado, He Xiaopeng, ha comprometido alrededor de 100 millones de dólares de su bolsillo. El objetivo declarado es acelerar la producción en masa del robot humanoide IRON para finales de 2026.

El plan no se queda ahí. En los próximos 18 meses, la intención es escindir la división de robótica como una compañía independiente, con XPeng manteniendo aproximadamente el 82% del capital. Es una jugada clásica de liberar valor: al sacar el negocio de alto crecimiento del paraguas del coche eléctrico, se crea un vehículo específico para inversores que quieran exposición a robótica sin comprar directamente un fabricante de automóviles. Y de paso, obliga al mercado a ponerle precio real a esa parte del negocio.

El cálculo que hacen los partidarios de este análisis con la suma de las partes resulta llamativo. Si la capitalización total de XPeng ronda los 11.000 millones de dólares y se le resta la valoración independiente de 6.300 millones de la robótica, el mercado está asignando al negocio principal de coches unos 4.700 millones. Esa cifra incluiría una red de fabricación global en marcha, un sistema propio de software de conducción autónoma y una infraestructura de carga en expansión. En otras palabras, el mercado descuenta la división de coches como un negocio bajo presión y, de paso, da a la robótica un valor casi nulo dentro del precio de la acción.

Ahora bien, no todo son ventajas. La guerra de precios en China está comprimiendo los márgenes y el beneficio por acción de los últimos doce meses es negativo; los aranceles de Estados Unidos y Europa complican la expansión internacional de los coches. La robótica, sin embargo, funciona como cobertura: es un producto tecnológico de alto margen orientado al mercado doméstico y menos expuesto a la fricción comercial que sufre el hardware automovilístico. Pero de ahí a que el plan se cumpla hay un trecho enorme, y la valoración de Dogotix sale de una ronda privada, no de un mercado público. La clave estará en ver si el spin-off se materializa dentro de 18 meses o se queda en una bonita presentación.

El análisis de Salseo

  • La clave no es el robot en sí, sino el precio que le pone el mercado: una ronda de 900 millones con valoración de 6.300 millones convierte la robótica en un activo cuantificable. Si el spin-off se ejecuta en 18 meses, XPeng retendrá el 82% de ese valor y el mercado tendrá que decidir si sigue ignorándolo.
  • Tencent y Alibaba no entran por filantropía: su participación da a Dogotix acceso a infraestructura de datos y distribución, algo crítico para escalar robots en China. La señal concreta a vigilar es si esos inversores aumentan su apuesta en futuras rondas, porque eso validaría la valoración más allá del discurso de la compañía.
  • La asimetría con la suma de las partes solo se corrige con hechos, no con rebotes: el mercado valora hoy el negocio de coches en unos 4.700 millones si se descuentan los 6.300 de la robótica. Ese descuento puede mantenerse durante meses, así que lo importante no es el precio de la acción mañana, sino si el spin-off se cierra.
  • El matiz incómodo: una valoración de 6.300 millones en una ronda privada puede incluir una prima de expectativas, no es un precio de mercado líquido. Mientras la guerra de precios del coche eléctrico mantenga los beneficios en negativo, el negocio principal puede seguir arrastrando a la acción aunque la robótica valga cada vez más.

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Fuente: MarketBeat