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XPeng sube un 3,2% tras vender su tecnología a más fabricantes de coches

·PositivoImpacto medio
XPeng sube un 3,2% tras vender su tecnología a más fabricantes de coches

El fabricante chino de coches eléctricos planea colocar sus chips de IA y su software de conducción autónoma a otras marcas extranjeras, no solo a Volkswagen. Sus acciones reaccionaron al alza porque ese negocio deja muchos más márgenes que fabricar coches.

Las acciones de XPeng subieron un 3,19% el jueves hasta los 10,67 dólares después de que se conociera que el fabricante chino de coches eléctricos planea ofrecer su tecnología a otras marcas extranjeras más allá de su actual socio, Volkswagen. Según personas cercanas al asunto, la compañía ya ha contactado con posibles aliados que han mostrado interés en sus sistemas. En concreto, XPeng quiere vender a terceros sus sistemas electrónicos y de cabina (el llamado "cockpit"), sus chips de inteligencia artificial Turing y su software de conducción autónoma. La empresa creó hace unos seis meses un equipo comercial específico para explorar este tipo de acuerdos, apoyándose en el trabajo que ya hace con el grupo alemán.

El movimiento no es casual. Fabricar y vender coches propios cada vez deja menos margen: en el segundo trimestre, el beneficio que saca por cada vehículo vendido cayó al 12,1%, frente al 14,3% del mismo periodo del año anterior. En cambio, su departamento de servicios tecnológicos casi duplicó sus ingresos y su margen pasó del 53,6% al 75,1%, impulsado por los pagos que recibe de Volkswagen. La dirección señala que la investigación tecnológica desarrollada para el fabricante alemán explica la mayor parte de esa mejora. El consejero delegado, He Xiaopeng, cree que vender software, servicios de robotaxi y robótica humanoide dará márgenes mucho más altos que vender coches físicos con el tiempo. La relación con Volkswagen viene de lejos: en julio de 2023 el grupo alemán compró un 4,99% de XPeng por 700 millones de dólares, y su primer SUV eléctrico desarrollado en conjunto entró en producción en serie.

Además de licenciar software a otras automovilísticas, XPeng quiere hacer lo mismo con su tecnología para robotaxis y robots humanoides. Su robot de propósito general, bautizado como IRON, salió de las líneas de producción a principios de este mes mientras la compañía se prepara para fabricarlo en masa y entregarlo en 2027. En paralelo, la empresa acelera sus ventas de vehículos fuera de China: ya ha superado los 100.000 coches vendidos en el extranjero desde que desembarcó en Noruega en 2020. Este mismo jueves presentó en Pekín su nuevo SUV G9L, que mostrará el mes que viene en el Salón del Automóvil de París y que tiene previsto fabricar en la planta austriaca de Magna.

La lectura para el inversor es un cambio de identidad: XPeng quiere dejar de ser solo una automovilística que compite a base de rebajas de precio y convertirse en proveedor tecnológico de sus rivales. Es un modelo parecido al que ya usan otras compañías del sector, que ganan más dinero licenciando lo que saben hacer que montando coches. Ahora bien, todo depende de que los contactos se conviertan en contratos firmados y de que el negocio tecnológico no se quede colgado solo de Volkswagen.

El análisis de Salseo

  • La clave no está en vender más coches, sino en cambiar de negocio: el margen del 75,1% de su división tecnológica multiplica por seis el 12,1% que saca por cada vehículo. Cada acuerdo con un fabricante extranjero mueve la aguja del beneficio mucho más que unas miles de unidades extra, y explica por qué el mercado empieza a mirarla más como empresa de software que como automovilística.
  • Ojo con el origen de ese margen: buena parte viene de pagos por proyectos de desarrollo con Volkswagen, ingresos que llegan por hitos cumplidos y no son recurrentes como una suscripción. La señal concreta a vigilar es si el negocio tecnológico aguanta cuando se agoten esos hitos o si necesita fichar clientes nuevos cada año para no desinflarse.
  • El titular habla de contactos, no de contratos. La subida del 3,2% se apoya en un informe con fuentes anónimas, así que la prueba de fuego será un anuncio oficial con nombre y apellidos de un segundo socio: eso confirmaría que el modelo escala más allá de Volkswagen. Si en los próximos meses solo hay rumores, la acción devolverá parte del impulso.
  • Robotaxi y robótica son la opción de futuro, no el negocio de hoy: IRON acaba de salir de la línea y las entregas no llegan hasta 2027. Y la producción europea en la planta de Magna en Austria apunta a esquivar los aranceles que la UE ha ido aplicando al coche eléctrico chino, de modo que la expansión internacional también responde a presión regulatoria, no solo a ambición comercial.

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Fuente: TipRanks